5 secretos que debes conocer para encargar una traducción

Si has llegado hasta aquí es porque necesitas un trabajo de traducción bien hecho. Ya sea para tu página web, para tu blog o para unos folletos publicitarios que estás ultimando, lo cierto es que debes saber que una traducción no se encarga así como así. Te ayudamos a entender mejor la labor de los traductores profesionales con 5 consejos imprescindibles.

  1. “No dejes para mañana, lo que puedas hacer hoy”: Hace 6 meses que se acordó traducir al inglés un documento, durante todo ese tiempo se ha dejado olvidado en el escritorio, y ahora resulta que tiene que estar traducido, revisado, maquetado e impreso en… dos días. Los traductores son profesionales habituados a grandes volúmenes de trabajo, a trabajar a contrarreloj y bajo presión y a no descansar los fines de semana, pero sus días también son de 24 horas. Recomendamos siempre ser realistas y en la medida de lo posible, hacer los encargos de traducción con antelación suficiente.
  2. ¿Qué queremos  traducir exactamente?: A veces, por una cuestión de tiempos y de prisas, se envían a traducir 30 páginas de una licitación, por ejemplo, de la que en realidad solo son relevantes para vuestro trabajo las 10 primeras páginas. Por ello, recomendamos hacer una lectura rápida y definir desde el principio la extensión del texto (páginas, párrafos, número de palabras) que queremos que sea traducido. Así evitaremos sorpresas en la factura final…
  3. Y este texto, ¿a quién va dirigido?: Tanto a los traductores como a los gestores de traducción les resulta de gran utilidad conocer de antemano cuál será el público final del documento que tienen que trabajar. Es evidente que no es lo mismo traducir un artículo médico para una publicación especializada que para un periódico generalista, ya que la terminología y el estilo, por ejemplo, varían significativamente. Junto con el idioma al que queremos que sea traducido y la definición de los timmings, desde Okodia consideramos que conocer el destinatario del texto es una de las pautas más importantes que debemos conocer previamente.
  4. Me han presupuestado una revisión, ¿no se supone que son profesionales?: Todo texto, incluso si lo hemos escrito nosotros mismos, requiere de una revisión, ¿por qué parece entonces extraño que una traducción sea revisada? Terminología, errores tipográficos o el formato, son algunos de los aspectos que los revisores se encargan de cotejar. No desconfíes si vuestro proveedor os presupuesta un servicio de revisión, es un indicador de que está tan interesado como vosotros en que el resultado final sea óptimo.
  5. Glosarios y manuales de estilo internos ha llegado el momento de ser utilizados: Detalles como la tipografía o el lenguaje interno empresarial no son conocidos por todos. Así por ejemplo, puede que el documento que hayáis pasado al traductor esté en Arial, pero que la tipografía oficial de vuestro negocio sea Times New Roman. Esos pequeños detalles suelen encontrarse en los manuales de estilo de las empresas, por lo que si disponéis de ellos o de glosarios internos, no dudéis en ofrecérselos a vuestros proveedores, les serán de gran utilidad y os ahorrarán tiempo.

Listos para hacer un encargo de traducción, ¿cierto?