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Ciertamente, no siempre decimos lo que nos gustaría decir ni tampoco del mismo modo en el que nos viene a la cabeza. En función del contexto y del interlocutor buscamos otras fórmulas de expresión que nos permiten “dulcificar” realidades del día a día que de por sí no resultan agradables como la muerte, la guerra, la enfermedad…; o bien para ser políticamente correctos y no insensibles. Así, de nuestra pareja no diremos que es “impotente”, sino que tiene “disfunción eréctil”; ni hablaremos de la vecina en términos de “vieja”, sino que es de la “tercera edad”; y nuestro jefe no admitirá que nos está despidiendo, sino que “está llevando a cabo una reducción de plantilla”. Los medios de comunicación, así como los políticos son grandes maestros del eufemismo, herramientas muy útiles para decir algo sin decirlo exactamente (o al menos intentarlo…). Un ejemplo claro es el “apoyo financiero” que ha pedido el actual gobierno español y que bajo ningún concepto se atreve a llamar por su nombre: “rescate”. Las “guerras” de Afganistán o más recientemente de Libia se legitimaron bajo el término “intervenciones militares”; y cuando escuchamos por vez primera el término “cese temporal de la convivencia” no teníamos muy claro si se trataba de una separación o de una mudanza. Pero los hispanohablantes no somos los únicos que empleamos las artimañas del lenguaje. Por pura corrección, y no sin cierta ironía, en francés se ha dejado de lado el término “clochard” (“vagabundo”) por su connotación ciertamente peyorativa para hablar de los “SDF” (“sans domicile fixe”); y en inglés se ha dulcificado la muerte con expresiones como “asleep with Jesus” o “being In Abraham’s Bosom”. Además de eufemismos propios de cada idioma, otros han traspasado las fronteras y son compartidos (y/o calcados) por diferentes lenguas. Así, “la llamada de la naturaleza” lo podemos encontrar también en inglés, “the call of nature”, y en ambos casos significa “ir al baño” ( ahí va otro…); o “ Lady of the night” o lo que es lo mismo “chica de la noche” para referirnos a las prostitutas de toda la vida. En francés, por su parte, también se habla de “un pays en voie de développement” (“país en vías de desarrollo”) para referirse a “un país pobre” y no dirán nunca que han visto “un gros” o “une grosse” ( “gordo-a” ) y sí “une personne obèse” (“una persona obesa”).

El eufemismo: ¿Educación, manipulación o simplemente hipocresía?

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