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Si nos sigues en Facebook habrás visto que hemos abierto una nueva sección fija titulada “Traducciones Desafortunadas”.

A nuestros fans les encanta, y no es de extrañar porque, como se suele decir  “no tiene desperdicio”. Algunas de las imágenes que hemos insertado son verdaderas joyitas, por ejemplo:

 

traducciones desafortunadas 2

traducciones desafortunadas starbuck

En Facebook colocamos fotografías de carteles, rótulos, avisos… pero desgraciadamente la enfermedad de las traducciones desafortunadas no se queda ahí. Día a día recibimos correos indescifrables o  leemos en los medios de comunicación cartas en “¿inglés?” de reputados políticos  a estirados líderes europeos (léase “carta de Mas a Merkel”). 

Otro sector que sufre la plaga traductora es, sin lugar a dudas, el del cine

En ese mundillo los supuestos intérpretes se escudan bajo el criterio de la comercialidad y la idiosincrasia de cada país. Sin palabras, pero…. ¿Quién no recuerda títulos como estos?:

Some like it hot – Con faldas y a lo loco

Die hard: Jungla de cristal

Miller’s crossing : Muerte entre las flores

Coming To America : El príncipe de Zamunda

Daylight: Pánico en el túnel

Rosemary’s Baby : La semilla del diablo

¿Comercialidad? ¿Idiosincrasia? ¿Un mal día?

Y ahora la gran pregunta: ¿Quién “traduce” los textos de estos inefables carteles, cartas, artículos, memorándums, rótulos, títulos, anuncios, etc., etc.? Pues, en el mejor de los casos, un simple o complejo software informático. Por ejemplo, recuerdo que no hace mucho, por probar, escribí “ser un duro” en el traductor automático de un prestigioso periódico digital (no digamos el nombre). El susodicho software me sorprendió con un rotundo «to be a five peseta coin» 😉

No negamos que los traductores automáticos sean relativamente útiles para consultar una palabra sencilla o  un verbo que se nos ha olvidado, pero de ahí a utilizarlos para traducir documentos oficiales, anuncios publicitarios, rótulos de establecimientos o cartas públicas que leerán miles de personas…

Moraleja: si quieres que tus textos aparezcan en nuestra sección “Traducciones desafortunadas” no contrates a una buena empresa de traducción e interpretación. Gasta el dinero y la reputación en un traductor automático o en ese hijo del vecino de la prima de tu hermano que estuvo un par de meses en París o Irlanda. 

Y si estás de acuerdo con nosotros, comparte este artículo en tus redes sociales. ¡Gracias!

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