¿Español o castellano?

Los idiomas también tienen nombre, y en ocasiones puede resultar ambiguo y controvertido. La polémica sobre si la lengua que utilizan más de cuatrocientos millones de hablantes en todo el mundo debe conocerse como español o castellano no será un tema que quede zanjado en este blog, pero sí me gustaría comparar esta denominación a la de otras lenguas europeas.

Tal vez esto pueda darnos una perspectiva más internacional al respecto. El hecho es que el español es un dialecto que deriva del latín vulgar, al igual que el resto de lenguas románicas, como el francés, el catalán, el italiano, el aragonés, el rumano, el asturiano, el corso o el gallego, entre otras. Su origen medieval se sitúa en lo que en aquella época se conocía como Castilla, región que no coincide con la actual comunidad autónoma de Castilla-León, sino con una región septentrional de la Península Ibérica que abarcaría parte de Cantabria, el norte de Castilla y de La Rioja, aproximadamente.

En aquel periodo de la época medieval, no existía una división política que se llamase España, y en la Península Ibérica se hablaban diversos dialectos romance, no sólo los que conocemos en la actualidad, por supuesto, sino muchos otros, como los dialectos mozárabes ya desaparecidos. Con la unificación política de la Península Ibérica en tiempos de los Reyes Católicos y la colonización de América, la idea de España cobró sentido y el idioma español se extendió ultramar.

El español es un dialecto que deriva del latín vulgar, al igual que el resto de lenguas románicas ¡Tuitéalo!

El idioma que hablamos en la actualidad, el español, es algo más que aquel dialecto medieval castellano, aunque proceda de este, se nutre de muchos otros sustratos lingüísticos y ha recibido multitud de influencias desde entonces. Sin embargo, su denominación arcaica se ha mantenido por razones históricas, al igual que en nuestra lengua perduran otros arcaísmos, cuyo uso es totalmente correcto. Ahora bien, veamos qué soluciones adoptaron otras naciones europeas al bautizar su propia lengua.

En Francia, donde durante largo tiempo las lenguas de oc pugnaron en importancia con las lenguas de oíl, se decidió bautizar como francés a esa lengua que, si bien provenía de uno de los dialectos septentrionales, también pretendía ser la lengua de todos los franceses, tal y como refleja su ortografía. En Alemania, se conoce como alemán a un dialecto franco originario de los dialectos centrales, y aunque su uso escrito estándar también se conoce como Hochdeutsch, esta denominación hace referencia precisamente a eso, a un uso concreto, pero no cabe duda de que su idioma se conoce con el nombre de alemán. Tampoco se conoce como toscano el idioma moderno que en Italia se habla más allá de su región originaria, sino como italiano.

De lo que podemos deducir que, inevitablemente, todos los idiomas modernos tienen un origen dialectal que se reduce a una región originaria, cuyas fronteras hace tiempo que fueron superadas, siendo ahora patrimonio de un número mayor de hablantes. Cada cual, que saque su propia conclusión.

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