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Dicen que el español es uno de los pocos que pasa de leer los manuales de instrucciones. Puede que sea cierto. ¿Quién ha pasado alguna vez de la página 10 del manual de instrucciones de la lavadora? ¿Alguna vez recurriste al de la televisión para saber cómo sintonizarla o preferiste descubrirlo de forma empírica? Lo más probable es que seas de los segundos. Pero aun así, hay quien sí que los consulta. Por eso de las dudas. Pero…¿entiendes algo de lo que te cuenta el libro de instrucciones? Hay ocasiones en las que descifrarlo es un auténtico laberinto. Te has topado con lo contrario a una traducción técnica de calidad. Porque en los libros de instrucciones, si no se cuenta con un traductor profesional hay fallos imperdonables de traducción técnica.

¿Cómo es una buena traducción técnica?

Empecemos por lo básico: ¿Qué es una traducción técnica? Pues, como muchos traductores profesionales te dirán, es  una traducción técnica es una especialidad de la traducción que se dedica a trasladar textos relacionados con la técnica, la ciencia y la tecnología. Una traducción técnica no tiene por qué ser solamente de manuales de instrucciones, también las hay de procedimientos, de proyectos de ingeniería o de webs dedicadas a la I+D+i, entre otros proyectos.

Una buena traducción técnica se caracteriza por emplear correctamente el argot profesional y que el receptor comprenda los conceptos. Para ello es necesario echar mano de traductores profesionales especializados en la materia. Un programa de traducción automática nunca podrá suplantar a un traductor profesional, que sí conoce el sentido que se le ha querido dar a un determinado proyecto de ingeniería o manual de instrucciones.

Errores imperdonables en traducción técnica

Seguro que alguna vez te has topado con un error imperdonable en la traducción técnica de manuales de electrodomésticos o de algún software empleado por científicos o ingenineros. Esto es porque se ha recurrido malamente a traductores automáticos y no a traductores profesionales, que son los que conocen los entresijos del idioma. Así que en vez de una traducción técnica que te ayude a manejar mejor un aparato, lo que ésta hace es liarte, liarte de tal manera que no sabes si es mejor devolver el aparato y olvidarte de todo.

Y es que nos hemos encontrado con casos de traducción de manuales de instrucciones de CDs en los que para explicar cómo expulsar el CD-Room se puntualizaba ‘eyaculación de emergencia’ o etiquetas de lavadoras en las que se habían comido alguna letra y en vez de indicar ‘lavar a mano’, especificaban ‘mano se lava’, con lo que si sigues al pie de la lera las instrucciones, tu mano iba a quedar requetelimpia. Es cierto que  estas traducciones sacan alguna sonrisa, pero no es precisamente por la buena traducción técnica.

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