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La tecnología, al igual que los idiomas, está en constante evolución y este hecho modifica inevitablemente nuestros hábitos. Entre otras cosas, ya hemos introducido el uso de las aplicaciones, que han llegado para quedarse, en muchas facetas de nuestra vida. Su uso ha representado una revolución intergeneracional, ya nadie quiere perder el tren de la tecnología, e intercultural, obviamente gracias a la existencia de la traducción. Ambas, tecnología y traducción se necesitan.

[Sharer]

En nuestra sociedad ya es común que las abuelas envíen wasaps a sus nietos, que se creen grupos de amigos mediante esta aplicación o incluso que existan grupos de padres y madres de niños de un curso de primaria -estos últimos merecen un capítulo aparte. Sí, ya podemos decir que estamos wasapeando con nuestros amigos y mandar en cualquier momento wasaps -sin tilde- a alguien que echamos de menos. Esto es debido a que la RAE ya reconoce estas adaptaciones como adecuadas al español, como podemos leer en este artículo. Y es que, de entre todas las aplicaciones con las que convivimos a diario, WhatsApp es de las más populares y usadas actualmente.

La tecnología enriquece el lenguaje con nuevos términos y lo modifica irremediablemente. Pero su relación con los idiomas es de simbiosis, ambos se benefician de la existencia del otro. La tecnología necesita de la traducción para expandirse a nivel mundial. Las anheladas novedades tecnológicas difícilmente llegarían a todos los rincones del planeta si no fuera por el indispensable y eficiente trabajo de los traductores profesionales (los de verdad, los que no se descargan), que hacen accesibles todos los avances tecnológicos a los hablantes de todos los idiomas del mundo.

Los emoticonos

Pero, ¿qué pasa con otros aspectos de la aplicación de mensajería instantánea que nos ocupa? Expongamos el caso de los emoticonos. ¿Conocemos con seguridad el significado de todos los emoticonos que tan alegremente mandamos a nuestros contactos a diario en los wasaps? Seguramente muchas veces deducimos con buena intención qué puede significar cada uno de ellos, pero seguramente no siempre acertamos de lleno. Mucho se ha hablado, por ejemplo, del significado del emoticono de las dos manos juntas-¿están rezando o muestran acuerdo en algo?- o de la cara que enseña todos los dientes. Muchos de ellos fueron diseñados en Japón y pensados desde la perspectiva de la apasionante cultura nipona y, en consecuencia, es muy probable que se usen erróneamente en otros países, con otros idiomas y culturas. Ya sabemos que en cada cultura los colores, gestos, caras y símbolos tienen significados diferentes y nadie mejor que un experto en localización puede encargarse de aportar el conocimiento necesario para que la adaptación de un producto a otro idioma sea completa.

Últimamente hemos visto cómo Whatsapp añadía diferentes colores a los emoticonos que representaban rostros y manos. Pues bien, puestos a traducir y adaptar aplicaciones, ¿por qué no contar con profesionales en traducción y localización como Okodia para ofrecer productos perfectamente acabados? Avancemos, pero sin perder información por el camino.

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