Cómo es la traducción de lenguas criollas

La traducción de lenguas criollas puede suponer en ocasiones un auténtico quebradero de cabeza para los traductores ya que, en el caso de las lenguas con un mayor número de hablantes, el número de dialectos de las mismas es muy numeroso y en ocasiones a penas inteligible para hablantes del mismo idioma.

En el caso de la lengua escrita siempre se intenta utilizar la variante estándar de la lengua precisamente para evitar ese tipo de malentendidos y aislamiento comunicativo. Se supone que lo escrito está hecho para durar y prevalecer tanto en el espacio como en el tiempo, de modo que quien escribe se siente inclinado a utilizar una variante estándar que puedan entender otros hablantes más allá de su propia época y frontera.

Además, a aquel que sabe escribir se le supone un cierto grado de cultura suficiente como para conocer la variante estándar de su lengua además de la dialectal propia. Aún así, en ocasiones, por motivos estilísticos u otros cualesquiera se incluyen dialectalismos en textos escritos que pueden meter en un auténtico embrollo al traductor de turno. Una de las principales dificultades es que las características dialectales suelen estar pésimamente documentadas, si es que lo están en absoluto, y es que el dinamismo de la lengua hablada desborda los límites de la documentación exhaustiva.

Trabajo de campo ‘in situ’

De este modo ocurre que no queda otra que acudir a la fuente viva de dicho dialecto. Normalmente, realizar un trabajo de campo in situ resulta económicamente inviable, aunque sin duda sería tremendamente atractivo, pero gracias a los tiempos que corren uno puede recurrir a foros on-line, contactar con hablantes de ese dialecto, contrastar a distancia los diferentes resultados, etc. Eso sí, esta solución puede funcionar sólo en el caso de que los dialectalismos se encuentren de manera esporádica en el texto. Si el texto está escrito completamente en una variante criolla de la lengua estándar, lo mejor es contactar directamente con un traductor especializado en dicha variante dialectal, cosa que puede ser muy difícil, ya que los traductores no suelen anunciarse en función de su especialidad dialectal. Es como buscar una aguja en un pajar.

De ahí que lo más práctico sea acudir a una agencia de traducción que esté en continuo contacto con diversos traductores de distintas procedencias. Por supuesto, para el caso de las interpretaciones, donde la inmediatez es imprescindible, la única opción, en caso de que nuestro interlocutor no sepa utilizar la variante estándar de la lengua que habla, es la de contratar a un intérprete especializado en dicho dialecto.

Aunque este parezca un caso remoto, ciertamente no lo es. No olvidemos que la mayoría de las lenguas europeas: español, inglés, francés, portugués, italiano, holandés… han colonizado países alrededor de todo el mundo, y eso ha propiciado la aparición de numerosos dialectos criollos derivados de las mismas: lenguas francas, pidgins, que en muchos casos están tremendamente arraigados en los países nativos de sus hablantes, ya se encuentren en África, el Caribe o el lejano oriente.