traduccion tecnica

La traducción técnica: dando ‘guerra’ desde el siglo XV

El siglo XV es clave en una de las especialidades del mundo de la traducción más necesarias: la traducción técnica. Y es que con la llegada de la imprenta (un gran invento) y el auge de las telecomunicaciones se ha facilitado tanto la transmisión de conocimientos a nivel nacional e internacional. Eso permitió un gran desarrollo de la especialización y la aparición de la traducción técnica.

A raíz de ahí se fueron creando escuelas de investigación, ciencia y tecnología. Surge la necesidad de comunicarse de una manera cada vez más especializada y aparecen, cómo no, nuevos léxicos que requieren de un vocabulario cada vez más especializado. Y aquí la traducción técnica se hizo cada vez más fundamental.

Los traductores científicos y técnicos han influido de una manera muy importante en léxico que hoy en día nos es muy común. Algunos ejemplos son los germanismos del ámbito de la guerra (guerra, guante, yelmo, espuela, obús) o de la química (cobalto, wolframio, cuarzo, níquel), los galicismos del ámbito de la moda (batista, beige, boutique, corsé, gabardina) y del vino (buqué, champán, sommelier), la gastronomía (chef, menú, gourmet, jamón, filete, croqueta, suflé, entrecot, crepe) y el turismo (souvenir, tour, hotel) y los innumerables anglicismos de campos como la informática o las finanzas.

Y por si no fuera poco, el mercado internacional requiere superar ciertas barreras idiomáticas en las que la traducción técnica es un pilar fundamental, ¿sabes cuáles son sus principales características? ¡Te las detallamos!

La principal es la objetividad. Los textos técnicos tienen que serlo por definición. Los términos técnicos tienen que ser informativos y precisos de manera que se puedan identificar rápidamente con la realidad.

Además, deben ser coherentes. Cuando no está claro si se debe usar un término u otro, lo mejor es no alternarlos a lo largo del texto para no causar confusión. Es probable que el traductor tenga que recurrir a un neologismo o a un préstamo de la lengua para intentar explicar alguna palabra o encontrar su equivalencia en el idioma en el que está traduciendo.

La precisión y la lógica van cogidas también de la mano en la traducción de textos técnicos. La forma de redacción de los textos técnicos cambia según la lengua, por lo que el traductor deberá decidir de una forma adecuada qué estilo es el que más le conviene al texto.