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Ya te hemos hablado anteriormente de la transcreación. Qué es, y en qué se diferencia de una mera traducción. Ahora bien, a la hora de llevarla a la práctica, ¿cómo aplico la transcreación a mi campaña? Muchos de nuestros clientes nos llegan con muchas dudas sobre cómo afrontar la comunicación internacional de su producto. ¿Deben traducir el nombre? ¿Y el eslogan? ¿Deberían hacer spots y campañas de comunicación diferentes, adaptadas a cada país, con el gasto que eso significa? Todas esas dudas son normales porque, como ya mencionamos en su momento, la transcreación requiere tomar decisiones muy importantes sobre la creatividad y el mensaje de una campaña. Para empezar, hay que tener una idea muy clara de en qué territorios vamos a distribuir nuestro producto, y si su nombre original es o no es adaptable a todos esos lugares. Puede ocurrir que en alguno de ellos tenga unas connotaciones erróneas, un significado ajeno a su naturaleza, o simplemente no funcione a nivel comercial. Entonces, habría que plantearse seriamente si traducirlo o no. Actualmente la tendencia general es de no traducir los nombres de los productos y en su lugar, hacer un profundo estudio de los mercados objetivos, y asegurarnos de que nuestra elección funcionará en cada uno de los países a los que nos vamos a dirigir. Un nombre sonoro, y fácilmente reconocible en todos los lugares dará una coherencia global a nuestra marca. [Sharer] Cuanto más internacional sea el producto, más difícil será controlar este aspecto lingüístico. Pensar en global y actuar en local no es sencillo cuando tenemos una gran distribución, porque son muchos aspectos los que hay que controlar. Vemos muy a menudo grandes marcas que han tenido lapsus a la hora de presentarnos sus productos. Así, nos hemos encontrado con algún Mitsubishi Pajero o un Nissan Moco. La mayoría acaban cambiando su nombre en algunos países. Una vez tomada la decisión sobre el nombre del producto, nos encontramos en la misma tesitura con el eslogan. Parece que a nadie de la aerolínea estadounidense American Airlines se le pasó por la cabeza que su “Flight in leather” (haciendo referencia a sus cómodos asientos en piel) traducido al mercado mexicano por “Vuela en cuero”, se convertía en un reclamo totalmente diferente al pretendido originalmente. Otro claro ejemplo en el que hubo (una correcta) traducción, cuando lo que se necesitaba era transcreación. Los anuncios televisivos son otro de los elementos a estudiar con delicadeza. Hoy en día las marcas más globales se inclinan por emplear referencias universales (recordemos el genial anuncio de The Force, de Volkswagen, con el niño vestido de Darth Vader) que se entienden y se perciben de la misma manera en casi cualquier sitio; o bien conceptos muy sencillos e iguales en prácticamente todas las culturas (la Belleza Real de Dove, por ejemplo). https://www.youtube.com/watch?v=R55e-uHQna0 Pero, ¿qué hacer cuando no contamos con un producto tan “amable” o llamativo? ¿Y si no somos una empresa tan potente, y por el contrario somos nuevos en un mercado en el que nos tenemos que dar a conocer y ganar la confianza del cliente? Nuestra página web, notas de prensa, publicaciones del blog, todo requiere un trabajo muy cuidado y profesional. En próximas entradas de este blog, te contaremos cómo afrontamos desde Okodia todos estos retos.    

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