low cost

Lo que no imaginas de las traducciones low cost

Desde hace cierto tiempo se oye y se ve en la calle, en internet, en los medios de comunicación la existencia de miles de fórmulas que los departamentos de marketing de empresas de todos los sectores emplean para conseguir más clientes. Existen compañías de vuelos low cost, pisos con precios anticrisis, agencias de viaje que ofrecen precios rebajados para viajes de última hora, y así, un sinfín de empresas y de ámbitos… hasta traducciones low cost. Pero ojo, que lo barato puede salir muy caro.
Hace unos días leíamos en internet sobre si era posible aplicar fórmulas de traducciones low cost o de traducciones con precios anticrisis, y después de valorar varios aspectos, llegamos a la conclusión de que sí es posible realizar ofertas de traducciones low cost siempre y cuando esto no afecte a la calidad del servicio ofertado.

Por ejemplo, un cliente  escribe un correo y solicita un servicio de traducción a un precio razonable (su empresa está en crisis, claro), y uno de los motivos que le llevarán a elegir a una agencia de traducción u otra va a ser el precio de la traducción.

Una agencia de traducción, con una oficina de X metros cuadrados en el centro de Madrid o Barcelona o incluso de ciudades más caras como Nueva York, contando que tiene a 5 trabajadores en plantilla necesita tener un margen de beneficio más amplio que una agencia de traducción C, con una oficina de X-Y metros cuadrados en las afueras de una ciudad como Soria que no dispone de empleados en plantilla.
Y en consecuencia, una agencia de traducción D, sin una oficina física y sin empleados en plantilla necesita unos márgenes de beneficio incluso menores puesto que no dispone de los mismos gastos fijos que costear cada mes.

A priori parece una razón de peso para ofrecer unas traducciones económicas. Otra de las razones podría ser la utilización de sistemas de traducción automáticos para evitar el trabajo de un traductor. Evidentemente no es una buena práctica del sector, pero sí parece una técnica para ofrecer una tarifa barata de traducción. En este caso se ve claramente que la oferta de traducciones baratas sí afecta a la calidad del servicio ofertado.

Finalmente, como en otros muchos sectores existe la figura del intermediario. Si una empresa A solicita un servicio de traducción de un idioma Z a una agencia de traducción B y esta agencia de traducción B no dispone de colaboradores de este idioma Z y esta agencia de traducción B a su vez solicita este servicio a otra empresa de traducción C que sí lo oferta, parece claro que el producto final se verá encarecido.

Evidentemente puede ocurrir lo contrario, y es que la agencia de traducción B sí pueda ofrecer el servicio de traducción del idioma Z a unos precios económicos puesto que disponen de colaboradores habituales con oferta suficiente como para realizar unas tarifas ajustadas de traducción. Por lo tanto, y como clientes de otros tantos servicios, ¿no solicitamos información adicional sobre productos o servicios cuando nos dirigimos a empresas de otros ámbitos? En este sentido, y para poder hacer caso a nuestra intuición o salir de dudas cuando vemos que las tarifas de una agencia de traducción son económicas, ¿no resulta sensato preguntar el modo de trabajo de esta agencia de traducción? Y aún vamos más allá, ¿no resulta sensato realizar ofertas de traducciones low cost, o de traducciones anticrisis, o de traducciones baratas, o de traducciones económicas (no importa la coletilla) si realmente la agencia de traducción W se lo puede permitir?

Podemos ser sensatos siempre que no se trate de publicidad engañosa y de que los servicios se sitúen dentro de los límites razonables de la buena práctica del sector. Para eso están los departamentos de marketing de las empresas.