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Mucha gente nos ha empezado a seguir en Facebook por una graciosa sección que inauguramos hace unos meses: “Traducciones desafortunadas”.

Cada semana seleccionamos una traducción – cartel, rótulo, artículo de prensa – en la que el traductor o traductora se ha “lucido” en su trabajo:

Traducción desafortunada

Pensábamos que detectar estos gazapos era algo original, pero no… 😉 Hemos encontrado un concurso norteamericano que premia las peores traducciones o interpretaciones de cada año: los Premios “Jelly Donut”.

El premio recibe su nombre de una de las meteduras de pata más conocidas de la historia de la traducción y que fue protagonizada por el Presidente Kennedy durante su visita al muro de Berlín en 1963.

Según cuentan las malas lenguas, el presidente quiso hacer un gesto de acercamiento al pueblo alemán e inició su discurso pronunciando la frase “Ich bin ein Berliner”. Lógicamente, él quería trasmitir que se sentía parte del pueblo de Berlín, pero claro, de ahí a decir que era un pastelito relleno de mermelada (jelly donut)…

Una de las empresas premiadas en la pasada edición de 2013 fue una firma de calzado bastante desconocida en nuestro país: Target. El creativo de la empresa decidió bautizar el nuevo modelo de zapatos con el bucólico nombre de “Orina”, término que, según el creativo, significaba en ruso algo así como “pacífico” o “paz”. El  traductor responsable de verificar los nombres de los productos en los distintos países donde se comercializarían no se dio cuenta  a tiempo de que unos zapatos llamados “pis” tendrían poco éxito entre los clientes que hablaran español…

Una de las empresas de muebles y complementos más famosas del mundo  se llevó también un “Jelly Donut”: Ikea. Como sabemos, Ikea suele poner nombres de ciudades a sus modelos de camas, colchones, etc. Ahí surgió el problema. Cuando la firma intentó entrar en el mercado tailandés, el traductor no cayó en la cuenta de que el nombre de una de sus camas y que aludía a  la ciudad noruega “Redalen” equivalía en ese Tailandia a algo parecido a “sexo oral”.

Nuestros últimos ejemplos no fueron galardonados con los Premios “Jelly”, pero a buen seguro que lo merecerían. Hablo de esos nombres desafortunados de coches como, por ejemplo, el Nissan Moco, el Mazda Laputa, el Mitsubishi Pajero o el Ford Corrida.

Afortunadamente alguien se dio cuenta a tiempo de que estos nombres no iban a encajar muy bien en España,  pero algunos gazapos consiguieron escapar y hoy por hoy son fuente de numerosas sonrisas: Lexus LF-A, Polo GT, Fiat Marea o, uno de los mejores, Audi Q-3 😉

Q-3

¿Tienes algún “Jelly Donut” que quieras compartir con Okodia? ¡Adelante!

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