Los secretos de la traducción jurídica

Existen tantos tipos de traducciones como áreas a las que pertenecen esos textos. Cada rama aporta una connotaciones únicas y exclusivas a sus contenidos, lo que propicia que las transcripciones deban ser tratadas de formas independientes y con especialización. Expresiones específicas o modismos, son algunos detalles a tener en cuenta a la hora de realizar estas traducciones. Pero, ¿qué tienen de especial las traducciones jurídicas?

Cuando nos enfrentamos a la traducción de una web, de un menú de un restaurante, de un libro de cuentos o de cualquier otro material, debemos asumir la responsabilidad que esto conlleva, ya que los lectores que lo reciban, deben poder leer lo mismo y con el mismo significado que el autor quiso transmitir. Esta responsabilidad es extensible a las traducciones jurídicas pero además, la connotación que las hace “diferentes” radica en su legalidad. Básicamente, las traducciones jurídicas son aquellas que se realizan de textos legales. De ahí las consecuencias, incluso muy graves, que puede conllevar una mala traducción, extrapolándose a finales incluso drásticos.

¿Qué tipos de documentos son los que están dentro de los denominados textos jurídicos? Valga la redundancia, cualquiera de carácter legal. Ya sean públicos (documentos oficiales de una administración, de un organismo…) o privados (testamentos, actos notariales…).

Pero, ¿realmente son traducciones tan complejas? Si, efectivamente lo son, ya que el documento original está realizado, habitualmente, por un especialista, en este caso, un abogado, economista o similar que incluye términos muy técnicos, alejados del lenguaje coloquial. Es necesario encontrar su homónimo exacto, no solo en traducción literal sino también en contexto, que nos lleve a una interpretación correcta del texto completo.

¿Cualquier traductor puede realizar traducciones jurídicas? Esta pregunta puede parecer ambigua pero quizás valga la respuesta de que lo más apropiado es que para realizar buenas traducciones jurídicas, requiramos de un profesional del derecho además de traductor. Una misma persona que englobe las dos profesiones y pueda aportar un texto de calidad. Mucho mejor si es capaz de localizarlo, gracias a que sea nativo del idioma de origen.

Las empresas y personas que solicitan una traducción jurídica necesitan un servicio de máxima calidad, sin dudas acerca de la fiabilidad de su contenido. Esto solo se conseguirá contactando con agencias especializadas en este tipo de traducciones, que puedan igualmente garantizar que sus documentos estarán correctamente traducidos y no llevará a ningún problema o mayores conclusiones cualquier mínimo error. Confiar en un especialista hará que sus documentos de propiedad intelectual, contratos, pólizas de seguros, informes periciales, procedimientos legales o cualquier otro documento, gocen de la mejor traducción.