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Tienes delante ese texto que necesitas traducir y no sabes qué hacer con él. ¿Buscas en Internet una agencia de traducción, o mejor un traductor freelance? ¿Cuál es el precio razonable que deberías pagar? ¿Acaso podría hacerlo ese amigo tuyo que habla tan bien inglés? A la hora de encargar una traducción a terceros debes tener en cuenta varios factores para asegurarte de que has elegido bien y que el trabajo resultará como tú esperas. [Sharer] Para empezar, tienes que tener claro el fin de esa traducción y su destinatario final. Como imaginarás, no es lo mismo una traducción para un organismo público, que para un juez, una empresa, o para un posible cliente. Podríamos empezar por una pregunta básica como es si te vale con una traducción ordinaria, o bien si necesitarás una traducción jurada. La mayoría de los documentos de carácter personal que se destinan normalmente a empresas y organismos de otros países (por ejemplo certificado de antecedentes penales, títulos universitarios, certificado de matrimonio, etc), requieren que la traducción sea jurada. Por lo tanto, en este caso tienes que estar seguro de que la empresa o el traductor que va a hacerse cargo de tu documento, está homologado y reconocido como traductor jurado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación. Una vez claro el tipo de traducción que necesitas, analiza el perfil de los recursos de los que dispones. Ya hemos dicho que si necesitas una traducción jurada, es requisito indispensable que el traductor sea jurado pero, ¿y si te sirve una traducción ordinaria? Entonces debes tener en cuenta otros factores como por ejemplo la naturaleza del texto que quieres traducir. Deberías buscar traductores que estén especializados en la temática que te ocupe. Hay documentos que requieren un nivel de especialización muy alto, porque hay materias complicadas con vocabulario muy específico que no todo traductor conoce. No es igual traducir un texto financiero, que uno científico o uno legal, de la misma manera que para la traducción literaria hay que tener aptitudes para la redacción, o creatividad para la traducción publicitaria. Como ves, el perfil del traductor puede ser muy diferente (si lo piensas, tú mismo en tu propio idioma materno es posible que desconozcas muchos términos de la jerga médica, o el lenguaje jurídico y financiero). Bien, una vez determinado el tipo de traductor que necesitas, ¿dónde buscarlo y cómo elegir al más adecuado? En nuestra próxima entrada analizaremos aspectos más tangibles y materiales como el precio que estás dispuesto a pagar, el plazo en que necesitas el trabajo, y otros factores que pueden influir en tu decisión.

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