Señales de que has usado la traducción automática

El único mérito de la traducción automática es precisamente eso, ser automática. Y aún siendo gratuita el precio que paga quien la utiliza es realmente elevado. No obstante, algunos todavía la consideran una buena alternativa a los servicios profesionales de una agencia de traducción. Pero, como suele decir la gente mayor, nadie da duros a cuatro pesetas y el uso de traductores automáticos siempre desemboca en errores lamentables y resultados bochornosos. Como hemos dicho ya en anteriores posts, los traductores automáticos no tienen sensibilidad, ni imaginación, ni otras características intrínsecamente humanas y en sus textos podemos encontrar algunas señales que los delatan. A continuación os presentamos algunas de ellas.

Los nombres propios y los errores del texto original son algunas de las señales del uso de la traducción automática. Tweet!
La traducción gastronómica es una de las más perjudicadas por el uso y abuso de traductores automáticos. No sabemos exactamente por qué, quizás algunos consideran equivocadamente que los menús de los restaurantes son textos de segunda y, en este caso, no vale la pena invertir en los servicios de una empresa de traducción. Pero, son infinitos los ejemplos de errores garrafales que han cometido este tipo de herramientas. La traducción de las preposiciones es una de las señales inequívocas de que el texto a pasado por las manos del Frankenstein de la traducción. Tristemente célebre es ya la traducción de sepia a la plancha por sepia to the iron. Iron, en el mismo sintagma nominal también sería otro ejemplo de sus proezas. En el blog de Okodia ya hemos hablado largo y tendido sobre el maltrato lingüístico que sufre la traducción gastronómica.   Los nombres propios, que no necesitan traducción, acostumbran a delatar el uso de Google traductor u otras herramientas por el estilo. Los traductores profesionales nunca traducirían Artur Mas por Arthur More -por recordar uno de las primeras perlas lingüísticas que nos brindó la traducción automática-, y saben que los nombres propios de lugares y personas en las novelas fantásticas, salvo excepciones, tampoco necesitan traducción.   La traducción automática tampoco detecta los posibles errores del texto original y, en consecuencia, no los corrige. Hace no mucho se anunciaba el concierto de un conocido cantante español cuyo nombre de pila había sido traducido al catalán como Allunyant. Todo indica a que en el texto original Alejando Sanz, así, en gerundio, era la estrella principal de algún espectáculo.   Otra pista que nos lleva a descubrir el uso de Google traductor y sus minions es la traducción de las palabras polisémicas, pues ninguna máquina tiene criterio suficiente para distinguir el significado adecuado para cada contexto. Es decir, carece de herramientas para la traducción de palabras polisémicas.   Google traductor también se encontrará solo ante el peligro con las llamadas palabras intraducibles que existen en todos los idiomas y que son un reto solo apto para traductores profesionales, pues a los traductores automáticos les falta duende, entre otras muchas cosas.   Solo los profesionales de una agencia de traducción sabrán resolver con éxito todos estos casos y evitarán catástrofes y aberraciones lingüísticas como las que os presentamos en este otro post.   Hemos hablado de algunas de las señales más evidentes de que se ha usado un traductor automático en algún texto, pero seguro que existen muchas más. ¿Puedes añadir alguna señal más? Estaremos encantados de que la compartas con nosotros. Todos los ejemplos al respecto no hacen más que reafirmar lo que ya sabíamos: ¡Hemos creado un monstruo!