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Al hilo del anterior post en el que tratábamos algunas de las características que suelen presentar las traducciones juradas, quisiera comentar el uso de las notas a pie de página en este tipo de traducciones. Cuando las traducciones juradas deben lidiar con rasgos culturales, y puesto que en estos casos se aconseja ser lo más literal posible, puede ser factible añadir notas a pie de página que clarifiquen dichas cuestiones. Este puede ser el caso cuando traducimos expedientes académicos en los que figuran baremos de calificaciones que responden al sistema educativo propio de cada país. Igualmente con los nombres de las titulaciones y los nombres de las asignaturas. En el caso de las calificaciones, podemos optar por dejarlas tal cual, y ya se encargará el ministerio receptor en cuestión de convalidar dicha calificación por otra según su propio sistema de educativo. Para eso disponen de tablas de convalidación. Sin embargo, hay que recordar que la convalidación se realizará con respecto al original, que las calificaciones se cotejarán con el documento original y no con la traducción jurada. Por tanto, puesto que la traducción debe ser fiel y completa, ¿por qué no proporcionar una traducción fiel de las calificaciones? Si existen dichos baremos, ¿por qué no utilizarlos para la traducción? Otro tanto con los nombres de las instituciones y las asignaturas. Desde mi punto de vista, más aún en un expediente académico donde no parecen más que nombres de asignaturas y calificaciones, parece absurdo dejarlo todo en el idioma original y proporcionar la traducción entre corchetes. Si lo que se quiere comprobar es el texto original, no habrá problema en hacerlo, ya que las traducciones juradas se presentan juntamente con su original, así que, ¿qué necesidad hay de duplicarlo en la traducción? Precisamente, el objetivo de la traducción es proporcionar una herramienta que permita conocer el significado del contenido del original. Así que, ¿por qué evitar a toda costa proporcionar dicha traducción?, ¿por qué ese afán por sustituirla por corchetes y notas a pie de página? Las notas a pie de página también pueden aludir a ciertas particularidades formales del texto, como en el caso de que el texto original esté redactado en un formato bilingüe y se quiera aclarar cuál es el idioma anexo. De todos modos, esta información adicional queda al arbitrio del traductor, quien debe decidir hasta qué punto son necesarias las explicaciones sobre el texto que no aparecen de manera explícita en el original. ¿Y si lo que encontramos en el original es una errata?, ¿debe corregirse en la traducción y comentarla con nota al pie?, ¿debe corregirse sin más?, ¿debe cometerse una errata paralela en la traducción? Si lo que intentamos es proporcionar una herramienta de comprensión, ¿deberemos desechar la última de las tres opciones?, ¿o presupondremos en nuestro lector una inteligencia suficiente como para reinterpretar por sus propios medios la errata reproducida en la traducción? Todo esto es decisión del traductor, y no hay una norma escrita que lo clarifique. Así que lo único que podemos hacer es tratar de tener un criterio formado y contratar un seguro de responsabilidad civil.

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