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Ya en otro de los post de este blog hemos tratado alguna de las dificultades que se plantean a la hora de traducir textos jurídicos provenientes de países sajones. Las diferencias entre el sistema de la Common Law y el sistema jurídico continental, derivado del derecho romano, no sólo se encuentran en la casuística penal, sino también en la tipología contractual. Concretamente, los contratos realizados según el sistema de la Common Law suelen presentar mayor libertad de redacción y una tipología más extensa, mientras que los contratos ejecutados bajo sistemas jurídicos continentales suelen presentar formas de redacción fijas que constriñen la libertad de redacción del texto. Esos formalismos jurídicos pueden ser o bien arcaísmos consagrados por el tiempo, o bien formas terminológicas jurídicas que son necesarias para que el contrato se reconozca como tal. De ahí que muchas veces, al traducir un contrato en inglés al francés, español, alemán o italiano, debamos realizar una labor de adaptación del texto y amoldar el mensaje del original a las formas jurídicas del derecho continental. Más aún cuando la forma jurídica del original tiene un peso o significado distinto en la cultura de llegada, como puede ser en el caso del Trust. Los Trust son muy usados en la cultura anglosajona, con diferentes objetivos y causas, pero todos ellos tienen en común la figura del fideicomiso, que si bien también existe en el derecho romano, solía usarse en casos distintos. En el derecho romano, el fideicomiso solía aparecer en los testamentos, cuando el fallecido legaba sus bienes a un menor, por ejemplo, y en espera de que éste alcanzase su mayoría de edad, el fideicomiso se hacía cargo de la gestión de los mismos, aunque él nunca tuviera derecho a la propiedad de los bienes. En el derecho sajón, el fideicomiso, o las compañías fiduciarias, tienen multitud de utilidades, y pueden incluso sustituir a las hipotecas, de modo que el propietario de un bien inmobiliario no ostenta plenamente el título de propiedad hasta que no ha pagado la deuda que contraída con la compañía fiduciaria, que se beneficia del título del propiedad hasta que el préstamo se ha pagado por completo. Por todo ello, es necesario conocer detalladamente la tipología contractual de uno y otro sistema jurídico, y saber cuándo se hace necesaria una adaptación del contenido. Lo importante, en cualquier caso, es que el objeto, la causa, y las partes del contrato queden claras en la traducción, y que la traducción de las cláusulas refleje fielmente las condiciones y pactos del contrato original.

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