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Gracias a la red de redes, cualquier empresa, por pequeña que sea o por remoto que sea el lugar donde se encuentre, puede convertirse en un negocio de ámbito internacional. Para conseguirlo, sólo tiene que colgar su espacio virtual en la web, y clientes de todo el mundo podrán consultar y comprar sus servicios y productos. Ahora bien, ¿cuál es modo más eficiente de dirigirse a esos clientes? Sin duda, debemos dirigirnos a esos clientes potenciales en su propio idioma. Esa es la mejor manera de transmitir respeto y de inspirar confianza. La cuestión de la confianza es crucial a la hora de conseguir vender nuestros servicios o productos en internet. En un espacio virtual donde no conocemos personalmente al vendedor, ni podemos conocer de forma tangible lo que compramos, la confianza es una cuestión clave a la hora de que un cliente decida si compra o no un producto en nuestro portal. Si nos dirigimos a nuestros clientes en su propio idioma, estamos diciéndoles que les respetamos, que respetamos su cultura, que estamos dispuestos a esforzarnos para que la comunicación entre nosotros sea fluida y que la distancia que pueda existir entre comprador y cliente, tanto física como cultural, no es un obstáculo en nuestra relación comercial. Al dirigirnos al cliente en su propio idioma, utilizamos un código de comunicación que le es conocido y que le resulta fiable, lo que le animará a comprar un producto de una empresa, pese a que no la conoce físicamente, ya que sabe que la comunicación con dicha empresa discurrirá de forma fluida llegado el caso.

En el mercado globalizado en el que nos encontramos, no podemos obviar que las exportaciones y la diversificación de clientes son imprescindibles para que una empresa sobreviva. De modo que debemos llevar a cabo una búsqueda constante de clientes en todo el mundo. Para convencer a esos posibles clientes de que nosotros somos precisamente la empresa que busca, la que más le conviene y la que mejor cubrirá sus necesidades, debemos convencerlos de todo ello en su propio idioma, resultando cercanos y de confianza. Si no podemos conocer a nuestros clientes personalmente cara a cara, si no podemos expresar nuestra disponibilidad y franqueza con un gesto y una sonrisa, qué menos que dirigirnos a ellos a través de su propio idioma. El contenido de nuestra web es nuestra tarjeta de presentación en una era de comercio virtual, y esos contenidos deben tener en cuenta, siempre y en todo lugar, la idiosincrasia de nuestros posibles clientes, ofreciendo nuestro trabajo de una manera cercana, respetuosa y honrada.

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