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    Puedes tener un mapa (o no tenerlo) y estar igual de perdido. Da igual tu sentido de la orientación. Sin idiomas estás perdido y aunque los conozcas o alguien te ayude, si no cuentas con la ayuda de una traducción profesional, lo más probable es que no puedas ir muy lejos ni personal ni profesionalmente. En Okodia nos gusta hacer las cosas bien y estar al tanto  de lo que ocurre en el sector de la traducción profesional es una de ellas. 

    La pronunciación que costó vidas

    El inglés, francés, alemán, ruso y japonés cuesta horrores pronunciarlo. No lo dice nuestra agencia de traducción, es un comentario generalizado entre todo aquel que ha intentado alguna vez estudiar estas lenguas. Lo más probable es que hasta que no llegues a un nivel avanzado sigas cometiendo pequeños errores que… pueden costar una vida. Sí, sí. Como estás leyendo: la mala pronunciación puede poner en peligro tu vida. O, al menos, así pasó hace siglos. En la antigüedad, no ser capaz de pronunciar un Shibboleth podía suponer tu propia muerte. Seguro que ahora mismo te estarás preguntando qué significa este término. Resulta que es la palabra que usaron los antiguos hebreos para diferenciarse de los enemigos que se infiltraron entre sus filas. Así que era muy sencillo dar con los impostores. Un fallo de traducción o, mejor dicho, de pronunciación, te costaba la vida. O si no, lee este artículo que lo deja bien claro. 

    1, 2, 3… ¿cuántos idiomas debe saber un niño?

    Hé ahí la eterna pregunta. Da igual si el niño en cuestión quiere dedicarse de manera profesional a la traducción, algún idioma deberá estudiar, ¿no? Si te estabas focalizando solo en el inglés, todavía te falta algún que otro lenguaje para que tu niño se desarrolle adecuadamente. Los especialistas se puesto de acuerdo en afirmar que la enseñanza de dos, tres y hasta un cuarto idioma, ha de empezar desde la edad temprana para que los pequeños lo entiendan y lo expresen de manera natural y sin dificultad. En Vanguardia te explican en un artículo los idiomas que debe conocer un niño. Y, ojo, que no hace falta que de mayor quiera ser traductor profesional, pero si deseara dedicarse a esto, sería una muy buena elección, es el oficio más bonito del mundo. 

    Perdidos en la traducción

    Alardeamos de mejorar el nivel de estudio de lenguas extranjeras en la sociedad, pero la realidad es que el inglés y el español siguen siendo como el agua y el aceite en España. Los traductores profesionales tratan de eliminar brechas y barreras a la comunicación social, aunque no siempre con los resultados deseados. En El País te lo explican. 

    Los idiomas te ayudan a reflexionar

    Según un estudio, el conocimiento de idiomas beneficia al pensamiento deliberativo y te hace pensar dos veces las cosas antes de lanzarte a la piscina. Si es por el bien común, habrá que ponerse manos a la obra. En este caso, nos ha servido de inspiración una información que recoge ‘El País’ (puedes consultarla pinchando aquí).

    La especialización es vital

    Nunca nos cansaremos de repetir las bondades de la traducción especializada y si ahora quien confirma nuestras pretensiones es Europa, la sonrisa no se nos va a borrar de la cara (te lo aseguramos). Una reunión en la Comisión Europea ha reiterado lo que desde Okodia ya sabemos, el mundo es cada vez más especializado y se necesitan traductores jurados, traductores audiovisuales, traductores de páginas web, traductores médicos, traductores de software… solo tienes que leer el artículo de ‘La Gaceta de Salamanca’ (puedes consultarlo pinchando aquí) para darnos la razón.

    Tu personalidad cambia con el idioma

    Un estudio realizado en 2006 por Nairan Ramírez-Esparza, profesora de psicología social en la Universidad de Connecticut, demostró que nuestra personalidad cambia en función de en qué idioma estemos pensando. Esto se debe a que ninguna lengua puede separarse de los valores culturales que conlleva, lo que hace que cambie también nuestra forma de pensar. Si te interesa, puedes leer más acerca de este estudio aquí y aquí.

    Los traductores y los acuerdos de confidencialidad

    Muchos traductores firman un acuerdo de confidencialidad al empezar proyectos, para evitar que haya filtraciones. Imagínate que se hubiera filtrado el esperado final de Juego de Tronos, por ejemplo. De hecho, una filtración de las páginas de un libro no publicado es el eje de un nuevo thriller llamado Los traductores.

    Aunque son medidas comprensibles, es cierto que en algunos casos van un poco más allá, sobre todo en la localización de videojuegos. Es tal el secretismo en el sector, que muchos traductores no pueden ni decir en qué proyecto están trabajando, ni siquiera cuando está terminado. Imagínate haber traducido Pokémon o el Final Fantasy y no poder ni fardar ni ponerlo en el CV. En este enlace se explica la situación con más detalle.