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El castellano es un idioma muy rico, tanto que una sola palabra puede tener varios significados dependiendo de qué vaya acompañada la palabra o de la frase que se construya con la misma. Hoy queremos hablaros de unos animales que están muy presentes en muchas de nuestras expresiones, los gallos y las gallinas. A simple vista podría parecer que tenemos buena imagen de las gallinas, ya que en muchas ocasiones cuando nos comparamos con ellas queremos indicar algo positivo, cuando alguien se acuesta como las gallinas es que lo hace temprano y cuando alguien es como una gallina con sus polluelos nos referimos a  que es una madre protectora. Pero compararnos con las gallinas y los gallos no necesariamente es positivo, no nos olvidemos de que se puede ser más puta que las gallinas, o que cuando alguien es un  gallito es un chulo y que si se es un gallina se es un cobarde. Por otro lado las expresiones con la palabra gallina pueden servir para hablar de edad. Indicamos que alguien es joven diciendo que es un polluelo o que no ha salido del cascarón. Sin embargo, cuando decimos que alguien tiene patas de gallo queremos decir justo lo contrario. Y no son las gallinas y los gallos los únicos protagonistas de muchas expresiones del castellano, sino también sus “descendientes”, los huevos y los pollos (o su versión femenina), pero estas palabras tienen muchas más acepciones de las que podemos imaginar, así que lo dejamos para otra ocasión. ¿Y a vosotros, se os ocurren otras acepciones hablando de gallos y gallinas?

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