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    «Sombra aquí, sombra allá, maquíllate, maquíllate». Seguro que te suena esta canción del mítico grupo de Mecano. La letra tiene mucha razón, pues los cánones de belleza actuales hacen que cada vez se use más el maquillaje y los cosméticos para cuidar la piel. ¡Y así es como maquillamos en Okodia también el mundo, con rigor! Ah, ¿pero resulta que ahora los pinturetes también se traducen? La traducción cosmética es casi tan importante como las propiedades activas de los cosméticos. ¡Sigue leyendo y te sorprenderás!

    El colorete de la traducción cosmética

    Las empresas de cosméticos quieren vender, vender y vender; pero para obtener buenos resultados, no pueden presentar el producto y ya está. Primero tienen que ponerle algo de colorete, por lo menos. El punto de partida en la traducción cosmética depende de la estrategia que esté llevando a cabo la industria. Muchas comienzan el cambio por una fuerte apuesta por la innovación de producto y por el marketing, dos áreas en las que contar con traducciones precisas es clave para asegurar el cumplimiento regulatorio y trasladar su propuesta de valor en el idioma local de consumidores a lo largo de todo el planeta.

    Porque no nos engañemos, ¿quién no ha sentido alguna vez el impulso de adquirir una crema simplemente por lo sugerente de su nombre?  Para que el consumidor llegue a conocer bien el producto de belleza que va a emplear, lo importante es comenzar por el mensaje publicitario y conseguir que ese mensaje, fruto de una clara estrategia de marketing, llegue a distintos países y se adecue a la cultura local de cada país.

    No debemos olvidarnos del packaging, o lo que es lo mismo, el envasado. Después de todo, estamos hablando de productos que venden belleza y bienestar, tanto a nivel físico como psicológico. No es ningún secreto que los recipientes de cosméticos están estudiados al detalle: ergonómicos, sofisticados, con un tipo de letra u otro… Al final, forman parte de la identidad de marca de la empresa. Llegados a este punto, merece la pena mencionar que en la traducción cosmética se mantiene la distribución de elementos gráficos en medida de lo posible. Para ello, se utilizan sistemas informáticos que insertan la traducción en el diseño original para mantener la composición y el diseño del producto.

    La composición

    Seamos sinceros, lo que vende en el mundo actual es el marketing, pero la composición de un producto acaba siendo la clave que impulsa a los compradores a adquirir ese producto… o no. A la hora de llevar a cabo una traducción cosmética, nos damos cuenta de que en el envase no solo se traduce el nombre (que a veces se suele dejar como está, en función del país al que se vaya a exportar el producto), sino también la etiqueta. En las etiquetas de estos productos encontramos información sobre la descripción del producto y los ingredientes que lo componen.

    En ese punto es donde estriba otra complejidad de la traducción cosmética. De hecho, en Okodia-Grupo traductor nos aseguramos de elegir no solo a un traductor profesional que domine el idioma, sino que sea especialista en la traducción de textos científicos. Y es que en la traducción cosmética no se puede omitir nada de la etiqueta. La inserción de la Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos es obligatoria. Los usuarios tienen derecho a conocer qué elementos componen un producto cosmético por si son alérgicos a alguno de ellos.

    El hecho de tratarse de traducción de elementos químicos, que a menudo los consumidores desconocen, no quiere decir que los laboratorios de cosméticos deban pasar por alto una correcta traducción de sus productos. Y es que, además de eso, deben cerciorarse de que también acompañen al producto mensajes publicitarios que expliquen al consumidor el correcto uso del mismo y sus propiedades.

    ¿Y esto cómo va?

    Alguien, en alguna parte del mundo, debe traducir las instrucciones de aplicación de una mascarilla facial al japonés para que los nipones más coquetos la usen correctamente. ¿Y qué sería del estilista luso si el nuevo tinte de su peluquería no tuviera las instrucciones traducidas al portugués? ¿O cómo usaríamos correctamente los aparatos de depilación, supuestamente indoloros, si no tuviéramos las indicaciones bien detalladas en el idioma que conocemos? Una vez más, el mundo una buena traducción es indispensable.

    Como ves, en la traducción cosmética es tan importante ser precisos, puesto que una mala traducción de los componentes sería fatal (haz clic en este enlace para ver más), como ser creativos, ya que hay un largo proceso de marketing detrás de cada producto. Si deseas que una traducción cosmética te quede divina, haz clic AQUÍ.

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