Traducciones gastronómicas que te dejan un sabor amargo (I)

La traducción gastronómica es más compleja de lo que parece. Pensamos únicamente en la traducción de cartas y menús y nos olvidamos de las páginas web para restaurantes, críticas gastronómicas, reportajes gastronómicos, etiquetas de productos gastronómicos, libros de cocina y recetas. La gastronomía está evolucionando y los chefs son estrellas, a menudo con reconocimientos nacionales e internacionales. Si a este factor le añadimos que en cualquier viaje la gastronomía es uno de los atractivos principales, deberíamos considerar si a este tipo de textos se les da siempre el mimo que merecen. Muy a nuestro pesar, no. Seguramente existen varias razones -la comodidad, traducciones que caen en las manos equivocadas, el uso de traductores automáticos- con un denominador común: la escasa rigurosidad y la poca empatía con el lector.

Sepia to the iron: ¡la casa invita a un honey and killed al cliente que adivine qué es! ¡Tuitéalo!
¿Ante qué retos, que tan bien conocemos los traductores profesionales, nos enfrentamos cuando realizamos traducciones gastronómicas? Entre otros, debemos ser cuidadosos con los nombres de algunos ingredientes como las fresas, con significados muy diferentes para un español y un argentino. La forma de servir la comida también debe especificarse de manera clara, sería el caso de las tapas o los pinchos, tan arraigados a nuestra cultura y desconocidos fuera de nuestras fronteras. Ante la más mínima duda hay que consultar el diccionario, no podemos caer en las redes de los false friends y los cognados o poner de manera sistemática la primera entrada del diccionario. Si no nos ceñimos a estas reglas básicas, más de un comensal se horrorizará al pensar que encontrará sunflower pipes en su ensalada, ¡con lo ricas que son las pipas de girasol!   Las traducciones de nombres de platos y su preparación y presentación requieren… (CONTINUAR LEYENDO AQUÍ)