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    Hace ya una década que se creó Google Traductor, esa especie de monstruo de Frankenstein que fue definido como herramienta de traducción automática. Realmente, podríamos decir que se trata de un eufemismo pues, a parte de ser automática, ni es una buena herramienta ni ofrece traducciones de calidad. Las razones son obvias: no piensa, no siente y es incapaz de estar valorando durante varios minutos el mejor adjetivo para determinado nombre o los matices que tiene un texto en particular -entre otras muchas cosas- como sí que hacen los profesionales de la traducción humana. De igual manera que el personaje de la novela de Mary Shelley no salió airoso con su experimento para ganarle el pulso a la naturaleza, Mr. Google Translator nunca podrá ofrecer una traducción de calidad pues, hasta el momento, no se ha demostrado que haya estudiado en ninguna universidad, ni que tenga inquietudes lingüísticas, ni que recicle sus conocimientos.

    Pero siempre hay una parte positiva en todo. Esta pésima herramienta no cesa de regalarnos perlas lingüísticas que, por lo menos, nos hacen soltar alguna carcajada. De hecho, ha pasado de intentar competir con los servicios profesionales de traducción a rivalizar, sin quererlo, con los humoristas más consagrados, como veremos a continuación.

    Ejemplos en la traducción médica

    Empezaremos por la traducción médica, en la que los errores de traducción de Google Translator no solo destrozan el lenguaje sino que también pueden llegar a complicarle a alguien su salud. Pondremos como ejemplo dos palabras que, a día de hoy, esta herramienta continúa usando mal. En primer lugar, tenemos el adjetivo español intoxicado, que Google traduce alegremente como intoxicated. Seguramente el protocolo médico a seguir en una persona con intoxicación alimentaria o intoxicada no será el mismo en alguien que ha abusado del alcohol y las drogas, como describe el adjetivo inglés intoxicated. Confiemos en que, en caso de duda, clientes y pacientes recurran a traductores profesionales como los que encontrarás en Okodia.

    No menos peligro entraña la traducción automática de una frase como “El niño se cortó”, según la cual queda claro que dicho niño sufrió un lamentable accidente con un objeto punzante. Sin embargo, pasada por el filtro de Mr. Google, ¡nos encontraremos con “The child was cut”! Esta traducción en un informe médico puede hacer saltar las alarmas: ¿¡Quién ha hecho daño al niño!? Evidentemente, un traductor humano hubiera optado por la menos alarmista traducción “The child cut himself”.

    Ejemplos en la traducción técnica

    La traducción técnica también ha sufrido las atrocidades de esta herramienta automática. En este caso, suele resultar en traducciones incomprensibles, textos que carecen de cualquier sentido, pues han sido traducidos literalmente por Google Traductor. Aquí podéis leer un claro ejemplo, aunque todos nos hemos cruzado con etiquetas y manuales de instrucciones con traducciones lamentables, que enriquecen la circulación de memes en las redes sociales.

    Ejemplos en la traducción turística

    Pero si hay un sector en el que la traducción automática esta haciendo daño es la traducción turística, principalmente en los menús, donde es imposible imaginar qué contiene cada plato, como es el caso del mítico he came in bottle por botella de vino o la traducción de callos al catalán: durícies. Los traductores profesionales tenemos serias dudas de que alguien opte por este sospechoso manjar.

    La lista de errores garrafales en menús y cartas de restaurantes podría ser interminable y muy cómica, pero el turismo no es solo gastronomía. Si en tus planes entra algún concierto de verano, no te asustes si ves anunciado a un tal Allunyant Sanz en la programación de un conocido festival de la costa catalana. Sí, es él, Alejandro Sanz, después de que alguien escribiera mal su nombre, lo pasara por Google Traductor y, sin revisar, lo mandara a publicar. Sin comentarios. Pero si hay un error que merece el primer puesto del ránking es el que escandalizó no hace mucho a media Galicia con la traducción de Google de la Feria del Grelo y del que ya os hablamos hace un tiempo al final de este artículo de nuestro blog. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Después de leer este artículo, si estás pensando traducir la web de tu e-commerce, tu blog o cualquier documento que sea importante para ti no te la juegues y confía en Okodia, somos profesionales –humanos- de la traducción.

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