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    Pongámonos en situación. ¿Te imaginas que Kate Middleton visite con el príncipe William a los Reyes de España y que estos les llamaran durante su estancia ‘Catalina’ y ‘Guillermo’? Es probable que a ambos les sorprenda al principio y que les haga incluso algo de gracia o que, tal vez, tengan una reacción totalmente contraria. Dicho lo cual, ¿se deben traducir los nombres propios? Te vamos a contar lo que pensamos en Okodia- Grupo traductor.

    En la mayoría de los casos, no se suele traducir los nombres propios. Imagínate el caos y la confusión que podría crear si te llamaras por ejemplo Henry y viajaras a Madrid y te llamaran Enrique y luego te desplazaras a Barcelona y te conocieran como Enric. Ese es uno de los motivos por el que traducir los nombres propios no se hace. Sin embargo, hay excepciones.

    Cuando los nombres propios se traducen

    ¿Te has dado cuenta de que alguna vez leyendo un libro en otro idioma los nombres propios están traducidos? En las traducciones literarias sí suele tener sentido, más que nada por el contexto que se le pueda dar al nombre en el país donde se vaya a distribuir el libro. Hay casos en los que, por ejemplo, el nombre haga referencia a una cualidad del personaje como ocurre con Asterix y Obelix. ¿Sabías que el nombre del primero hace referencia a un ‘asterisco’ precisamente por el tamaño del personaje y que el del segundo a los ‘obeliscos’ también por el gran tamaño de Obelix?

    El curioso caso de Pokémon

    Si nos remontamos a la década de los 90, cuando estas criaturas empezaron a ganar popularidad, probablemente recordaremos a Squirtle (combinación de las palabras inglesas squirt y turtle) aunque también puede hacer referencia a squirrel, por el tipo de cola de este pokémon, que tanto recuerda a la de las ardillas, o a Golduck (combinación de gold y duck), aunque tiene mucho que ver en la etimología de esta palabra el hecho de que el oro en Japón se cree que atrae la suerte y aumenta las capacidades psíquicas. Sin embargo, estos son los nombres que recibieron en España, pues en japonés Squirtle era Zenigame (tortuga de estanque) y en francés Golduck se llamaba Akwakwak (de la palabra aqua y la onomatopeya quack).

    No puede negarse que hay una labor creativa y estudiada detrás de los nombres de los pokémones. Esto puede servir de prueba para aquellos que todavía dudan si la traducción es también un proceso de creación, ¿no crees?   Igual que algunas sagas, como El Señor de los Anillos, han tenido que inventar un idioma para su mundo fantástico, la revolución Pokémon también ha provocado la necesidad de hablar de lenguaje pokémon o abecedario pokémon, tal y como podemos encontrar en múltiples foros, blogs y artículos en internet. En este enlace encontramos un diccionario bastante completo de palabras en el idioma pokémon, como shiny (pokémon variocolor) o spinner (pokémon de giro rápido).

    Como puede apreciarse, este idioma está muy basado en el inglés, aunque usa las siglas también muy a menudo, así BW hace referencia a Black and White y UN a Never Used, por poner un par de ejemplos. Muchos usuarios han subido cantidades insólitas de material lingüístico relacionado con las populares criaturas, como este vídeo en el que un internauta explica las características del abecedario pokémon. Incluso para capturar a algunas de estas criaturas, los Regis en concreto, se introdujeron mensajes en el juego inspirados en el alfabeto Braille, como puede leerse en este artículo. Estos ejemplos son muestras de la apasionante versatilidad del lenguaje y de cómo cada gran cambio deja su huella en él, ¿o quizás son los grandes fenómenos los que se nutren del poder de las palabras?

    ¿Qué hacer entonces? Acudir en estos casos a la Real Academia Española puede sacarnos de dudas. La RAE aconseja utilizar para los nombres y apellidos de las personas extranjeras el nombre y apellido que tuvieron en sus países de origen.

    Así que, ¿se deben traducir los nombres propios? Para un traductor profesional esto estará probablemente en su criterio, si se trata de traducciones literarias o de traducciones audiovisuales es probable que sí se traduzca el nombre en algunos casos en función de su significado y contexto, algo que no sucede en todos los casos.

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