Traducir los nombres propios, ¿sí o no?

Pongámonos en situación. ¿Te imaginas que Kate Middleton visite con el príncipe William a los Reyes de España y que estos les llamaran durante su estancia ‘Catalina’ y ‘Guillermo’? Es probable que a ambos les sorprenda al principio y que les haga incluso algo de gracia o que, tal vez, tengan una reacción totalmente contraria. Dicho lo cual, ¿se deben traducir los nombres propios? Te vamos a contar lo que pensamos en Okodia- Grupo traductor.

En la mayoría de los casos, no se suele traducir los nombres propios. Imagínate el caos y la confusión que podría crear si te llamaras por ejemplo Henry y viajaras a Madrid y te llamaran Enrique y luego te desplazaras a Barcelona y te conocieran como Enric. Ese es uno de los motivos por el que traducir los nombres propios no se hace. Sin embargo, hay excepciones.

Cuando los nombres propios se traducen

¿Te has dado cuenta de que alguna vez leyendo un libro en otro idioma los nombres propios están traducidos? En las traducciones literarias sí suele tener sentido, más que nada por el contexto que se le pueda dar al nombre en el país donde se vaya a distribuir el libro. Hay casos en los que, por ejemplo, el nombre haga referencia a una cualidad del personaje como ocurre con Asterix y Obelix. ¿Sabías que el nombre del primero hace referencia a un ‘asterisco’ precisamente por el tamaño del personaje y que el del segundo a los ‘obeliscos’ también por el gran tamaño de Obelix?

¿Qué hacer entonces? Acudir en estos casos a la Real Academia Española puede sacarnos de dudas. La RAE aconseja utilizar para los nombres y apellidos de las personas extranjeras el nombre y apellido que tuvieron en sus países de origen.

Así que, ¿se deben traducir los nombres propios? Para un traductor profesional esto estará probablemente en su criterio, si se trata de traducciones literarias o de traducciones audiovisuales es probable que sí se traduzca el nombre en algunos casos en función de su significado y contexto, algo que no sucede en todos los casos.