La agencia de traducción más ética

¿Recuerdas el significado de la palabra “prurito”? El término, del latín prurītus, se define como “deseo persistente y excesivo de hacer algo de la mejor manera posible.”  Prurito y ética, dos palabras diferentes pero más importantes de lo que parecen en el sector de la traducción.

El avance vertiginoso de las tecnologías de la información y la comunicación ha puesto del revés nuestra forma de relacionarnos y de trabajar. Estos cambios en las herramientas de trabajo tradicionales han afectado a una gran parte de los sectores laborales, pero al nuestro, al sector de la traducción, le han modificado esencialmente.

¿Cuándo fue la última vez que utilizaste una herramienta de traducción automática? ¿Hace un minuto? Miles de personas utilizan este tipo de herramientas para comprender rápidamente una frase, un texto o una palabra. Por supuesto, no vamos a negar la utilidad de este tipo de aplicaciones. Gracias a Google Translate y compañía las personas que no hablan idiomas diferentes al de su lengua materna son capaces de entender más o menos los textos escritos en otros países. Esta es la cara. ¿Cuál es la cruz para nuestro sector? La utilización de estas herramientas por parte de falsos traductores o de traductores sin la preparación adecuada para realizar por sí mismos una traducción de calidad.

Falsos traductores

¿Crees que exageramos? Echa un vistazo a esas cartas de menús de los restaurantes y cafeterías de tu ciudad. O a muchas páginas web de empresas pequeñas o profesionales autónomos. Si preguntas a los propietarios de esas empresas te contarán que pagaron su buen dinero para que un “experto” les tradujera sus textos.

En los últimos años el porcentaje de falsos traductores ha crecido de una forma inimaginable. Una de las causas principales es, como te decimos, la facilidad de acceso a herramientas de ayuda a la traducción.

El fuerte desequilibrio entre la oferta y la demanda provoca que las empresas utilicen todas sus armas para mantenerse en el mercado. Una de las bazas es ajustar fuertemente sus presupuestos o, en otras palabras, participar en la llamada “guerra de los precios”. 2×1, descuentos inmediatos, grandes ofertas… Las grandes empresas han saturado el mercado con ofertas “irresistibles” para captar y fidelizar a sus clientes. Esta política de precios tiene consecuencias,  una de ellas afecta directamente a las pymes y a los profesionales autónomos: el mercado se ha acostumbrado a precios reducidos y demanda fuertes rebajas en sus presupuestos. Y nos dirás ¿qué “pinta” la ética en todo esto? Pues mucho.

¿Cuál es el truco para ofrecer presupuestos más baratos que los de la competencia? Rebajando la calidad final del producto, la calidad de la traducción. Eso no es ético. En Okodia- Grupo traductor garantizamos que el cliente reciba la mejor calidad del trabajo encargado. Después de todo, nuestro mejor escaparate es el trabajo bien hecho.