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Esta semana continuamos con nuestras recomendaciones para contratar una buena agencia de traducción. Hasta ahora hemos tocado dos temas importantes: la rapidez y agilidad de respuesta y las referencias de otros clientes, como bien recordaréis. Otro factor a tener en cuenta es si la empresa de traducción tiene o no un gestor de proyectos. ¿Quién será mi contacto? Es importante que el trato sea personalizado (y que no solamente seamos «un número» y disponer siempre de una referencia a la que plantearle cualquier duda o llamar ante un contratiempo. Asegúrate de que tienes tu propio contacto y que se encargará de conocer a fondo tu proyecto: para él, que el resultado sea perfecto variará si «te conoce» o si solamente «eres uno más». “¿Y el precio…?” Los traductores ¿son nativos y profesionales? Averigua bien a través de la web o bien preguntando por teléfono si el equipo de traducción está formado y si es nativo. Es importante sabe quiénes manipularán el documento y qué experiencia previa tienen en el sector. Pero, ¿y del precio cuándo hablamos? Por supuesto que no nos hemos olvidado del precio, solo queríamos que tuvieras presente que el precio no es el único factor a valorar a la hora de seleccionar uno u otro proveedor. Las agencias habitualmente, toman como unidad para la cotización el precio por palabra que varía, normalmente, en función de la combinación lingüística, del tipo de texto (literario, jurado, científico…) o de la cantidad de repeticiones, por ejemplo. La flexibilidad de tiempos de entrega (dentro de una realidad, claro), la capacidad de resolución de contratiempos o la disponibilidad total del equipo de traducción, son otros factores que podemos valorar también a la hora de decantarnos por una agencia u otra.

¿Te quedas con Okodia, verdad?

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