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Todos lo hemos escuchado o dicho alguna vez: «¡El italiano suena tan romántico!», «¡El francés es el idioma más hermoso del mundo!» , «El alemán suena muy agresivo y autoritario». Nadie lo resumió tan sucintamente como el emperador romano Carlos V cuando declaró: «Le hablo español a Dios, italiano a las mujeres, francés a los hombres y alemán a mi caballo».

¿Por qué ciertos lenguajes suenan poéticos y melodiosos mientras que otros nos irritan y desagradan? En The Guardian, Matthew Jenkin explica que hasta ahora la sociolingüística no ha podido encontrar ninguna razón intrínseca por la que ciertos lenguajes deberían ser objetivamente “más hermosos” que otros. En cambio, el atractivo de un idioma parece depender completamente de nuestros propios antecedentes.

Razones por las que encontramos atractivo un idioma

El atractivo de un idioma depende del valor percibido de hablarlo. Por ejemplo, el chino se considera cada vez más valioso debido al auge económico de ese país.

Nuestras impresiones subjetivas de un lugar también influyen en lo que pensamos del idioma que se habla allí. Escuchar italiano hace que muchos nos traslademos mentalmente a los canales de Venecia o recordemos las puestas de sol en la Toscana. Por lo tanto, el italiano nos parecerá automáticamente más “hermoso”.

Eso es fácil con un destino tan popular en el mundo. Pero, ¿qué pasa con los lugares lejanos? ¿Pueden la televisión y el cine transportarnos a otras tierras y hacer que nos enamoremos de un idioma?

La lengua materna determina el amor por ciertos idiomas

La cercanía de los sonidos de un idioma a la propia lengua materna también influye en nuestra impresión de ella. Por ejemplo, las distinciones tonales utilizadas en tailandés y mandarín sonarán poco naturales y duras para un hablante nativo de inglés.

«No ha habido ninguna investigación que haya explotado directamente el atractivo de un idioma y que finalmente no lo vincule con la evaluación social de la comunidad hablante», dice Vineeta Chand de la Universidad de Essex en The Guardian. En otras palabras: todo es subjetivo.

Así que, la cultura y nuestro conocimiento sobre un determinado idioma o país es lo que nos hace reconocer un sonido como agradable o desagradable. Sin duda, en nuestra agencia de traducción profesional sabemos bien de lo que hablamos. Y es que, como a diario tenemos contacto con hablantes extranjeros, es como si estuviéramos viajando constantemente. Los sonidos de cada idioma siguen siendo un misterio para muchos.

Rocío González

Autor Rocío González

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