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¿Un traductor nace o se hace?

¿Qué fue antes? ¿El huevo o la gallina? Ante esa dicotomía, que nos ha traído de cabeza durante años nos encontramos cuando hablamos de una profesión como es la de traductor. ¿Un traductor nace o se hace con el tiempo? En Okodia-Grupo traductor, que nos dedicamos precisamente a esto, hemos estado investigando un poco y te contamos lo que hemos descubierto al respecto. 

Una de las reglas de oro para toda traducción es decir todo lo que dice el original y hacerlo con corrección y precisión. Así que a menos que sea con conocimientos adquiridos… esto no todo el mundo es capaz de hacerlo así de bien. A menos, claro, que se tengan los conocimientos adecuados de traducción, eso ya sería otra cosa.

Las cualidades de un traductor

Pero para ser traductor profesional, hay que tener una serie de cualidades, la mayoría de ellas, no son innatas, sino adquiridas con el tiempo.

Si te dedicas al mundo de la traducción profesional seguro que tienes un nivel muy alto de competencia en tu lengua materna y puede que también en otra distinta. Y es que aunque tu lengua materna sea innata, la otra no lo es, por lo que ya hay algo que has tenido que aprender con el paso del tiempo.

Un traductor no puede vivir como un ermitaño, ajeno a todo, sin preocuparse por nada. De hecho, los profesionales de la traducción tienen también unos altos conocimientos culturales, sobre todo de aquellos aspectos que no se aprenden en los libros, sino por el hecho de haber vivido en otro país.

Si conoces a algún traductor, seguro que te sorprende ver su modus operandi de trabajo. Son metódicos y siempre llevan consigo una agenda o suelen usar asiduamente agendas electrónicas o apps que les ayudan a organizarse. Eso es porque están acostumbrados a trabajar bajo presión y con plazos algo estrictos, por lo que un buen traductor siempre sabrá organizarse para entregar a tiempo su trabajo.

Y por si fuera poco, son profesionales que están constantemente actualizándose, que tienen una gran capacidad de concentración y que son muy pero que muy majetes, al menos en Okodia lo somos. 🙂 Así que por aquí si nos preguntáis si un traductor nace o se hace, pensamos que un poquito de ambas. Las ganas siempre están ahí, pero también hay conocimientos que es preciso aprender.