12 palabras intraducibles en inglés y en español (II)

(VIENE DE AQUÍ)… orejas puntiagudas, sino ese poder de atracción o encanto que se dice poseen los artistas, especialmente en el mundo del flamenco.

Una sobremesa con los consuegros es una auténtica pesadilla, sobre todo para un traductor. Tweet!
Estrenar es la última palabra intraducible del español en nuestra lista particular. En inglés no existe un equivalente exacto para esta palabra y el traductor debe describir esta acción con una frase. De hecho, es muy significativo que solo algunos idiomas tengan una palabra para definir una acción tan ligada al consumismo como esta.   Nuestra próxima palabra es spam, una de las palabras intraducibles en inglés. Intraducible porque no puede traducirse al español con una sola palabra y la realidad es que, o bien usamos correo basura o bien usamos la palabra inglesa en cursiva o entre comillas, como recomienda Fundéu BBVA.   Una palabra intraducible que nos gusta mucho es tartle, usada en Escocia para definir aquella incómoda situación en la que debes presentar a alguien de quien no recuerdas el nombre. Este verbo deberá traducirse al español con un sintagma verbal que deje claros todos los matices de esta embarazosa situación.   Un niño español se sorprenderá al descubrir todo lo que contiene una lunch box, tan habitual en las escuelas de primaria del Reino Unido. Aquí estamos habituados al bocadillo envuelto en papel de aluminio o al paquete pequeño de galletas para la hora del patio. Pero las diferentes costumbres entre países obligan al lenguaje a crear palabras para objetos diferentes en cada idioma.   Kettle es otra de las palabras intraducibles del inglés. Si usamos tetera, remontaremos probablemente al lector español a siglos pasados e imaginará una tetera de cerámica a juego con unas tazas dispuestas en la mesa a las cinco de la tarde. Nada más lejos de la realidad. ¿Qué nos queda? ¿Jarra eléctrica? ¿Hervidor? Sin duda, una palabra muy común en inglés y un quebradero de cabeza para el traductor que debe trasladarla a un texto en español.   Cuando un inglés está desesperado ante alguna situación, puede que lo demuestre con un facepalm. En España usamos mucho los gestos, pero curiosamente no tenemos un verbo para designar este, en el que alguien demuestra su exasperación colocándose la palma de la mano en la cara.   Nuestra última palabra intraducible del inglés es conservatory, esa habitación de las casas inglesas a medio camino entre la terraza y el porche. Las condiciones climáticas de aquellas tierras han influido en el diseño de las casas y, de rebote, en el vocabulario del idioma.   Estas palabras son solo una pequeña muestra de la riqueza del lenguaje, de su inevitable conexión a una cultura, de su adaptación a los cambios de la sociedad, de su versatilidad, entre otras muchas cosas apasionantes. El traductor es un artesano del lenguaje, el que tiene las herramientas y posee la creatividad y el talento -¿ o el duende?- de acercar dos realidades sin perder matices por el camino.