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    En un país donde el sector turístico tiene tanto peso como en el nuestro, es necesario que se otorgue a la traducción turística la relevancia que se merece. Se habla muy a menudo de la importancia del marketing turístico: presencia y reputación online, lo fundamental de una estrategia elaborada en las redes sociales, el desarrollo de contenidos y nuevas tecnologías y un largo etcétera. Sin embargo, pocas veces se acentúa la necesidad de traducir todos esos contenidos para que lleguen a un público más amplio. Y, sobre todo, la obligación de hacerlo con calidad.

    Todos tenemos en mente llamativos ejemplos, como traducciones de menús descabelladas, o cartelería con fallos estrepitosos y sinsentidos.  Y es que, al contrario de lo que mucha gente piensa, no todo el mundo está capacitado para hacer traducción turística, ni siquiera todos los traductores profesionales. La traducción turística requiere el mismo nivel de especialización que cualquier otro tipo de traducción, puesto que tiene unas características muy concretas. Así pues, ¿de qué te vamos a hablar hoy?

    ¿Qué comprende la traducción turística?

    La respuesta más fácil es todo material que te pueda ayudar a llegar a un mayor número de turistas y a mejorar la imagen de tu negocio. En concreto:

    • Catálogos de promoción turística,
    • Páginas web corporativas y turísticas,
    • Apps turísticas,
    • Menús y cartas de restaurantes,
    • Folletos turísticos,
    • Guías turísticas,
    • Mapas…

    La traducción turística merece la pena. Sin ir más lejos, el 30% de las reservas de hoteles provienen de Internet, la mayor parte de la página web de la empresa. Un gran error es una mala implementación del sistema de reservas y que éste esté… ¡oh no, esté en un idioma que el cliente no entiende! Aunque parezca que a día de hoy todo el mundo se maneja en inglés, si enriqueces tu sistema de reservas con otros lenguajes, tipo francés, alemán o incluso ruso, las posibilidades de conversión se multiplicarán.

    Características de la traducción turística

    En primer lugar, hay que tener en cuenta la relevancia del traductor turístico como mediador cultural. Ya sean folletos turísticos, páginas web, vídeos promocionales, guías de viaje o cartas de restaurantes, el traductor turístico habla en definitiva de la historia, costumbres, geografía o gastronomía de un país y una cultura. Debe dominar la terminología de disciplinas muy concretas (bien sea arte, análisis estadísticos, literatura, arquitectura, deportes, etc.) sin dejar de usar distintas fuentes de referencia e información. Es muy importante leer, comparar y contrastar.

    El estilo y el formato de la traducción turística se caracterizan por ser claros y comprensibles, además de positivos (puesto que se trata de recalcar los aspectos más atractivos de una cultura).  Una traducción turística bien hecha tendrá, en general, un estilo descriptivo, con adjetivos sugerentes e incluso a veces se puede acercar al tono poético.

    Además, la traducción turística exige grandes dosis de creatividad. De hecho, muchas veces puede acercarse al lenguaje publicitario, en lo ponderativo de sus descripciones y adjetivos, o en el tono apelativo para atraer al turista.  Juegos de palabras, humor, refranes, son aspectos del idioma meta que deberá dominar el traductor. Quizás no te has dado cuenta de la cantidad de marcas turísticas que existen, pero vemos sus eslóganes y reclamos publicitarios a diario: restaurantes, atracciones turísticas… además, ya hay casi tantas marcas turísticas como ciudades y países (e incluso provincias, en nuestro caso), y todas ellas emplean frases muy pensadas que tienen que expresar la misma idea y sensaciones en varios idiomas.

    Por último, una traducción turística de calidad requiere una coherencia e ideas claras sobre palabras que se tienen que traducir y que no. Por ejemplo, términos que no tienen equivalente en cultura meta, nombres propios, topónimos o festividades no siempre se traducen.

    Por qué traducir y no hacerlo con un traductor automático

    Sin duda alguna, un  turista se sentirá muchísimo más cómodo y dispuesto a consumir si pueden leer y escuchar su propio idioma. Por eso, si tienes una empresa turística, cuida con mucho mimo las traducciones de todos tus contenidos, ya sea web, folletos, guías, vídeos promocionales hasta incluso la carta de tu restaurante. La tentación de utilizar un traductor automático siempre está ahí, puesto que es un recurso económico y rápido, pero nada más lejos de la realidad: provoca una serie de errores que pueden salir muy caros.

    Un ejemplo claro puede ser el de la Casa de Pilatos en Sevilla. Si quieres ir, más vale que te vayas poniendo en forma porque, según la traducción de la cartelería encargada por el Ayuntamiento de la ciudad andaluza se trata de ‘Pilate’s House’. Éste es solo uno de la decena de errores de traducción turística que ha cometido recientemente el Consistorio y que podría volver locos a los turistas extranjeros. ¡Y no es de extrañar!

    Pero Sevilla también se ha coronado por hacer una traducción turística literal de otros lugares de visita. El Hospital de las Cinco Llagas parece ser que se dice de la misma manera en otros idiomas porque la traducción es tan literal que no se ha cambiado nada. Los carteles son cortos, pero pueden suponer problemas para el traductor automático. Por ejemplo, ¿y si exit se hubiera traducido como ‘éxito’ en vez de ‘salida’? Un éxito si logras localizar la salida, claro.

    De nada sirve tener a nuestra disposición lugares maravillosos si la traducción no está a la altura y acaba ahuyentando a los turistas. Recuerda que la traducción es la carta de presentación de tu negocio frente a los turistas, por lo que debes tratarla con mimo.

    De nada sirve tener a nuestra disposición lugares maravillosos si la traducción no está a la altura y acaba ahuyentando a los turistas. Recuerda que la traducción es la carta de presentación de tu negocio frente a los turistas, por lo que debes tratarla con mimo.

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