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«Hemos aprobado tu presupuesto». «Lo necesito para ayer». Estas dos frases, aunque complementarias, suelen generar estados de ánimo muy diversos en todo traductor profesional. Dedicarse a la traducción especializada, a veces genera tensiones, momentos de euforia e incluso nerviosismo. Hemos recopilado los mejores y peores estados de ánimo de un traductor profesional, ¡seguro que te sientes identificado! ¿Lo mejor? Que, a pesar de todo, adoramos nuestro trabajo y lo sacamos adelante para conseguir clientes satisfechos. 

1- La duda

¿Puedo hacerlo en el plazo que me lo pide? ¿Conseguiré tenerlo a tiempo? Los traductores profesionales solemos trabajar por proyectos. En Okodia-Grupo traductor cuando un cliente contacta con nosotros y nos cuenta sus necesidades, derivamos el encargo al traductor profesional especializado en ese asunto. Generalmente, los clientes no suelen dar mucho margen de tiempo para completar el encargo, por lo que es frecuente que un traductor profesional tenga dudas. Pero esto es solo uno de los primeros estados de ánimo de un traductor. ¡Enseguida se pasa a la siguiente fase!

2- La excitación

Una vez el traductor profesional ha pasado la primera fase (que no dura mucho, creedme, porque no suele haber tiempo para ella), llega uno de los estados de ánimo de un traductor que hay que aprovechar: ¡la excitación! «Yo puedo hacerlo y voy a hacerlo! Hay que aprovecharlo porque es cuando más motivado está el profesional. Nuestra agencia de traducción siempre trata de motivar a sus traductores profesionales para que estén entusiasmados con el nuevo encargo. Hay proyectos muy interesantes y, al fin y al cabo, no solo se está traduciendo, sino que también se están adquiriendo nuevos conocimientos. 🙂

3- ¡Soy el mejor!

¿No os ha pasado alguna vez ver que estás cumpliendo con los plazos propuestos por el jefe y que el trabajo está quedando realmente bien? ¿Y qué es lo que piensas entonces? «¡Soy el mejor!» ¡Claro que sí! ¿Por qué no lo ibas a ser? Entre los estados de ánimo de un traductor también hay tiempo para el amor propio y un chute de optimismo y positividad. 

4- Indecisión 

«¿Traduzco o no esta palabra?». Los traductores también dudan, sobre todo según el término que empleen. En Okodia solemos ayudarnos mutuamente cuando nos asalta alguna duda sobre la traducción de una palabra. De hecho, todos nuestros encargos pasan por dos traductores para garantizar unos estándares de calidad óptimos. ¡Tranquilo! Que de la indecisión también se sale. Afortunadamente, en el gremio nos ayudamos mutuamente. 

 5- Furia

Trabajar con nuevas tecnologías, a veces nos hace sacar nuestro lado más oscuro. ¿Quién no ha perdido alguna vez un trabajo por un problema con el ordenador? Recuerda, para evitar imprevistos como ese, guarda regularmente una copia de seguridad. 

6- Satisfacción 

¡Trabajo entregado y en un tiempo récord! Si es que ya sabíamos nosotros que eras el mejor. Los estados de ánimo de un traductor a veces juegan malas pasadas, pero como decimos en nuestra agencia de traducción de Barcelona: ¡de todo se sale!

 

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