Los desafíos de la traducción especializada

Aunque a veces los límites entre traducción general y traducción especializada no están suficientemente claros, se suele hacer esta gran distinción dentro del amplio mundo de la traducción. En términos muy generales, pues se ha escrito y hablado mucho sobre el tema, en traducción general los textos y su terminología son menos complejos y entre ellos se incluyen los textos periodísticos, los textos publicitarios y los correos electrónicos. La traducción especializada, que nos ocupa hoy en este post, abarca la traducción científica, la traducción jurídica, la traducción literaria y la traducción audiovisual, entre otras. En este gran bloque de especialidades es donde un traductor se enfrenta a más de un desafío, de aquellos que tanto nos gustan a los profesionales de la traducción.

 

Para empezar, nos encontramos con una terminología específica para cada área de conocimiento, se usa el lenguaje concreto para cada especialidad, por lo que el uso de diccionarios especializados se hace imprescindible. Ya no es suficiente consultar diccionarios bilingües generales o monolingües, aunque sí que estos pueden servir como complemento.

La traducción especializada y sus retos: nadie dijo que fuera fácil, solo que valdría la pena. ¡Tuitéalo!

Cierto conocimiento sobre la materia también resulta de gran valor. La situación ideal es que el traductor sea a la vez especialista en el idioma y en la materia sobre la que versan los textos que habitualmente traduce. Si este no es exactamente el caso, estar en contacto con un especialista en la materia para realizar consultas puede ser una buena alternativa.

 

Relacionado con el punto anterior está el tener que lidiar con el intrusismo profesional que, aunque no es exclusivo del campo de la traducción, sí que es muy frecuente en él. Lamentablemente, muchas son las empresas que convierten a sus empleados en traductores en muchas ocasiones, sin que tengan la competencia lingüística necesaria, solo porque saben comunicarse oralmente en otros idiomas, por ejemplo. Flaco favor le hacen al buen nombre de la traducción profesional, dicho sea de paso.

 

La capacidad para documentarse y la habilidad para hacer búsquedas fructíferas ayudarán al traductor en la buena gestión de su tiempo y serán un requisito para hacer un trabajo óptimo. Un traductor no tiene la obligación de saberlo todo, pero sí de buscar todo aquello que no sepa o recuerde. De repente, puedes encontrarte buscando las partes de una armadura para una traducción de tipo literario o audiovisual o averiguando cómo se llama la reacción que provocan dos productos químicos al entrar en contacto. Es decir, nunca se sabe lo que se puede aprender con una traducción. ¡Apasionante!

 

Una vez bien documentados y con las ayudas externas adecuadas, nos encontraremos sin duda con la resolución de problemas. Problemas que no pueden procrastinarse -pues las fechas límite están ahí siempre en la sombra- y que no pueden delegarse a otro. Saber trabajar bajo esta pequeña presión es otro de los desafíos de la traducción especializada, aunque -eso solo lo entenderá un traductor profesional- también resulta increíblemente motivador y hace que ningún trabajo se parezca a otro.

 

Así es el día a día del profesional de la traducción especializada y estos son algunos de los retos con los que se encuentra. Quizás este post sería una buena lectura para los que aún se preguntan qué hace exactamente un traductor y si eso es realmente un trabajo. ¡Ánimo!, nadie dijo que fuera fácil, solo que valdría la pena.