Cómo hacer el ridículo con un traductor online

El uso de traductores online es algo común y muy extendido. En un mundo en el que navegamos por internet constantemente buscando información publicada en cualquier sitio sobre cualquier tema que pueda interesarnos, los traductores online no dejan de ser un recurso que nos permite atravesar fronteras sin movernos del sofá. Eso sí, debemos de tener claro que el uso de un traductor online sólo debe responder a fines en los que la rigurosidad, la fidelidad y la corrección no nos importen lo más mínimo, como puede ser un uso relacionado con el ocio personal.

Sería del todo nefasto recurrir a ellos cuando nuestra profesionalidad está en juego. Podríamos poner muchos ejemplos sobre múltiples meteduras de pata, a lo grande, debidas al uso de estos traductores.

Nuestro preferido es el día en que un adjunto a la dirección de una multinacional, que pretendía tener un buen dominio del inglés, escribió un e-mail a su director, de nacionalidad estadounidense, y decidió redactar su carta en español, su lengua materna, y traducirla luego en un traductor online al inglés.

La multinacional en cuestión se dedicaba a la venta de coches y, en este sector, es habitual que algunas de las principales distribuidoras sean referidas como “motoras”. Cuando el traductor online encontró este término, no apreció en absoluto un matiz semántico tan fino, y por supuesto tradujo el término por el más genérico de los que aparecen en su diccionario. Y es que los ordenadores son bases de datos que, de momento, no establecen relaciones semánticas tal y como lo hacemos nosotros.

Así que el mensaje traducido por el traductor online  fue enviado a la dirección de la empresa, y la contestación del Director General contenía la siguiente frase: “Me alegro muchísimo de ver que todo va por allí viento en popa, ya veo que ahora también nos dedicamos a la venta de lanchas”.

Y es que la traducción de “motoras” no era otra que “motorship”, y el director adjuntode dicha empresa  cayó en el ridículo más bochornoso. De aquí podemos extraer dos conclusiones inmediatas. Primera: no es conveniente mentir acerca de nuestro nivel de idiomas, es demasiado fácil pillarnos en un renuncio. Segunda: el uso de traductores online debe evitarse en todo lo que tenga que ver con relaciones profesionales, ya que éstas requieren corrección, fiabilidad y rigurosidad, algo que sólo podemos confiar a un traductor profesional de carne y hueso.