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    A menudo oímos frases como “lo importante está en el interior” o “las apariencias engañan”, pero cuando hablamos de packaging, estos dichos carecen de cualquier valor. Y es que el arte del embalaje y el envolotorio cuenta ya con su propio protagonismo. Dentro de este mundo tan movido por la tecnología, muchos emprendedores apuestan por la artesanía y por la vuelta al trabajo que se realiza con las manos y que se nutre de la creatividad. Es el caso de Envolvis, una empresa de packaging personalizado que ofrece cuidados diseños y constituye una apuesta por el buen gusto y la importancia de hacer un buen trabajo. Además, en algunos de sus productos añade mensajes escritos, algo que nos encanta a los amantes del lenguaje. [Sharer] Sin embargo, no todo el mundo es consciente de cuidar el producto de forma holística, de verlo como un todo y, desgraciadamente, mucho menos de revisar el texto que pueda aparecer en él. Parece ser que los textos de envoltorios, paquetes y embalaje en general a menudo juegan el papel de extra de la película, están ahí pero pasan desapercibidos incluso para la persona que se supone que debe velar por su buena redacción. Y cuando se trata de la traducción de los mensajes de envases o envoltorios varios el resultado a menudo es un drama. No sabemos si por obra y des-gracia del traductor de Google o porque alguien se ha sentido Shakespeare por un día y ha decidido (en)cargarse (de) la traducción del packaging de su empresa –así, a lo grande-, pero a menudo nos topamos con perlas lingüísticas de aquellas que nos hacen soltar la carcajada, pero que se cargan de un plumazo varias normas ortográficas, gramaticales y sintácticas. Y para muestra, un botón.   Atrocidades como esta son un material goloso para pasarlo a nuestros grupos favoritos de Whatsapp y reírnos un poco pero, en un marco profesional, ¿dónde quedan la rigurosidad, el respeto por el consumidor, por el maltratado lenguaje y por la calidad en general? Parece que en algunos casos no hay lugar para ellos. En este enlace encontramos algunos ejemplos más de grandes errores lingüísticos –junto a otros de otro tipo no menos lamentables-, lo que demuestra que el desinterés por usar las palabras adecuadas es un hábito bastante extendido en este mercado.   Queremos aconsejarte que cuides el envoltorio tanto como el producto que contiene y, por supuesto, te recomendamos que traduzcas todos los textos que decidas poner en él. Si te has preocupado con mimo del contenido, ¿qué beneficios te aportará descuidar el exterior? Rotundamente, ninguno. Salvo ser el hazmerreír de las redes sociales por un corto espacio de tiempo.   Lo bueno del caso es que, si no cuentas con las habilidades o la formación necesaria para realizar este trabajo, nosotros te proponemos una fácil solución: en nuestra agencia te ofrecemos un servicio de traducción de calidad y te entregamos el producto acabado y bien envuelto. Y es que con los idiomas y el lenguaje en general somos fieles a una instrucción: handle with care.

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