Palabras polisémicas en varios idiomas : un reto para la traducción

En plena polémica por la propuesta por parte del IEC de eliminar la mayoría de los acentos diacríticos del catalán hoy en Okodia dedicamos este artículo a otra cuestión lingüística: las palabras polisémicas –palabras que tienen más de un significado y que a menudo se confunden con las palabras homónimas– que existen en los diferentes idiomas y los problemas que pueden presentar en su traducción.   Empezaremos con un ejemplo del catalán: llenya. Este sustantivo designa los trozos de la madera extraída de los árboles y que se utilizan para hacer fuego, a la vez que llenya terrera también es el nombre que reciben los arbustos que crecen entre los árboles, como puede consultarse aquí. Estos dos significados de llenya pueden confundirse fácilmente, pues podrían aparecer en dos textos diferentes pero con temáticas muy parecidas. Cap también es una palabra polisémica que hace referencia a la parte del cuerpo, al jefe o al accidente geográfico, entre otros significados, aunque en este caso aparecería en contextos muy diferentes y podrían distinguirse con facilidad. Otros casos de polisemia en este idioma son cua, fulla, estació o illa.

Si te gustan los retos, la traducción de las palabras polisémicas te apasionará. ¡Tuitéalo!
Sin dejar la geografía, repetiremos el caso de cabo, que también da nombre en español a cierto rango militar, a los extremos de algún objeto y a muchas otras realidades y cosas, como podemos consultar aquí. Seguramente de nuestros años en la escuela primaria recordemos el ejemplo de araña –caso que nos repetían curso tras curso en clase de lengua- y que es el nombre que reciben los arácnidos, unas plantas de las Antillas, un tipo de lámparas de techo y la red que se usa para cazar pájaros. Es una de las palabras polisémicas del español más usadas junto a gato, cura, banco o carta.   Del inglés tenemos las voces, palabra polisémica también, bar –como en bar of soap y también usada para designar al local en el que se sirven principalmente bebidas-, bank –que da nombre al margen del río o a la entidad a la que no nos queda más remedio que confiar la custodia de nuestro capital-, smart- que sirve para describir a alguien listo o elegante, o pupil –equivalente al alumno español y a la parte coloreada del ojo. En el caso de la traducción del adjetivo smart, por ejemplo, y puesto que ambos significados aluden a cualidades del ser humano, debe comprobarse previamente cuál es su significado exacto, pues hacen referencia a características muy diferentes –una habla de la personalidad y la otra va más encaminada al aspecto físico- que necesariamente no van de la mano.   De tierras escandinavas nos llegan las palabras kuusi y kurkuu del finlandés. La primera es el número seis y el nombre que recibe el abeto, mientras que la segunda es, a la vez, el equivalente al cuello y al pepino españoles. Sin embargo, en ambos casos, el contexto –fiel aliado de los traductores- despejaría cualquier duda sobre su traducción.   Una cualidad de las palabras polisémicas es que ayudan a formar los juegos de palabras y son un buen recurso para el lenguaje publicitario y, en consecuencia, todo un reto para la traducción de anuncios o de chistes, como en el siguiente ejemplo:   -Un niño y un pato nacen el mismo día. Al cabo de un año el pato es mayor que el niño. ¿A qué es debido? -A que el pato tiene un año y pico.   Lejos de la risa –o ausencia de la misma- que el chiste pueda provocar en cada individuo, supone todo un reto de aquellos que nos apasionan a los traductores. ¿Te atreves a traducirlo en algún otro idioma y nos lo cuentas?