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    Vivimos rodeados de palabras que no provienen del español. Si te paras a pensarlo, muchas de las palabras que usas en tu día a día son anglicismos. Curiosamente, la mayoría se utilizan en una versión ‘castellanizada’ que poco o nada nos dice porque realmente no se ha realizado su traducción al español. ¿Eso por qué ocurre?, te preguntarás. Primeramente, porque somos muy de ‘castellanizar’ palabras de otros idiomas y lo segundo, porque la traducción de muchos de esos vocablos es algo compleja.

    ¿Qué son?

    Llamamos anglicismos a las palabras provenientes del inglés que hemos adaptado como préstamos en nuestro idioma. En Okodia, como empresa de traducción, nos interesa el peso de estas palabras en nuestro idioma y el uso que hacemos de ellas los hablantes, puesto que actualmente su uso es desproporcionado. Con este artículo queremos reflexionar sobre la conveniencia de una mayor traducción de anglicismos.

    Muchos mensajes -orales o escritos- con los que nos cruzamos a diario están repletos de anglicismos y son muchas las parcelas de nuestra vida diaria en las que son especialmente numerosos: tecnología, publicidad, cocina, deporte, negocios, por nombrar solo algunos. ¿Es necesario tanto préstamo lingüístico?

    Algunos ejemplos

    Solo si estás online puedes usar el chat y da mucha rabia cuando se acaban las pilas del mouse, cuando se te estropea el ordenador sin haber hecho back-up y cuando borras el mail sin querer.   En la cocina ya no hacemos madalenas –palabra de origen francés- porque las cupcakes, junto con sus toppings y sus frostings les han robado protagonismo.   ¿Y qué sucede con nuestros adolescentes? Los que se comunican a través de los siempre correctísimos wasaps –ahí lo dejamos, admitido por la RAE- y que siempre están on fire y van a full. O los no tan jóvenes, que se debaten entre el estilo vintage y el hipster. O los padres primerizos, que llevan a su prole a hacerse fotos de estudio new born y smash cake. Seguramente nos suena todo mucho más glamuroso si lo escuchamos en inglés.

    De todas formas, los anglicismos no son nada nuevo: los penaltis y los corners son más viejos que la tos, por poner un ejemplo. Unas cuantas décadas atrás, de la mano de Eva Nasarre, conocimos los calentadores ochenteros y el aerobic, que llegó a nuestra lengua para quedarse, aunque actualmente está siendo desbancado por el spinning y el running. No sabemos si hacer ejercicio con la bicicleta estática y salir a correr son menos efectivos.

    Anglicismos que no se traducen

    ¿Por qué hay algunas palabras del inglés que se traducen y otras que no? Ésta es quizá la primera pregunta que deberíamos responder. Lo cierto es que generalmente las palabras se suelen dejar como están en caso de que la traducción sea algo imprecisa. Es lo que suele pasar con palabras como CEO, copyright o startup.

    Entre los anglicismos que usamos a diario destaca ‘stalkear’. Lo emplean sobre todo los amantes de la tecnología y los jóvenes lo usan cada vez más. Pero… ¿conoces el significado exacto de esta palabra? Si te vas a un diccionario de inglés-español, una de las definiciones que se ofrece está relacionada con cotillear o curiosear, pero de un modo obsesivo. Actualmente, stalkear está muy relacionado con el uso de las redes sociales.  Hace alusión a la acción de vigilar, espiar en las redes sociales. Sería como ‘acosar’, destacan desde Fundéu. ¿Lo has utilizado mucho últimamente?

    Hoy en día también se ha puesto muy de moda el uso de fake news. Su traducción literal sería ‘noticias falsas’. Pero… ¿es realmente correcto decir ‘noticias falsas’? No del todo pues en español sí que existe una traducción más apropiada para este anglicismo que sería ‘bulo’.

    ¿Compras mucho en tiendas online? Si es que sí, seguro que estás más que familiarizado con otro de los anglicismos más comunes y que menos se traducen. Se trata de shipping. Seguramente, la primera vez que viste la palabra te quedaste un poco en shock sin saber muy bien a qué hacía alusión. Pues bien, está relacionada con el transporte, más bien con el envío de algo.

    Está claro que por el hecho de ser una lengua viva en un mundo rápido, el español adopta continuamente palabras nuevas, pero todo es bueno en su justa medida. Recurrir a los anglicismos con criterio es una cosa y hacerlo porque no nos queda más opción, porque ya se nos ha olvidado o desconocemos el equivalente en español, es otra muy diferente. Si queréis reíros un poco no os perdáis el vídeo que la RAE preparó para luchar contra los anglicismos o, por lo menos, para provocar cierto debate sobre el tema.

    Quizás el uso de estas palabras se nos ha ido un poco a todos de las manos. Ha llegado un momento en el que parece que si no usamos un anglicismo cada tres palabras no somos tan cool, vamos, que venimos directamente del tiempo de Maricastaña.   ¿Qué opináis vosotros sobre el tema? Esperamos vuestro feedback, que siempre nos provoca un buen feeling. Es decir, esperamos vuestros comentarios, reacciones y aportaciones que tan bien nos hacen sentir y que tanto nos llenan y gustan.

    Desde aquí te recomendamos que siempre que haya un equivalente español para un anglicismo, lo uses. ¡No desprestigiemos nuestro idioma!

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