¿La traducción de anglicismos nos hace menos ‘cool’?

La cantidad de anglicismos – palabras provenientes del inglés que hemos adaptado como préstamos en nuestro idioma-con la que cuenta el español seguramente ya supera a la de pokémones que invaden nuestras calles y plazas. No sabemos si esta comparación es exagerada, pero lo cierto es que el uso de los primeros es, a menudo, desproporcionado. En Okodia, como empresa de traducción, nos interesa el peso de estas palabras en nuestro idioma y el uso que hacemos de ellas los hablantes. Con este artículo queremos reflexionar sobre la conveniencia de una mayor traducción de anglicismos.

La invasión de los anglicismos: ¡tanto input nos tiene on fire! ¡Tuitéalo!
Muchos mensajes -orales o escritos- con los que nos cruzamos a diario, están repletos de anglicismos y son muchas las parcelas de nuestra vida diaria en las que son especialmente numerosos: tecnología, publicidad, cocina, deporte, negocios, por nombrar solo algunos. ¿Es necesario tanto préstamo lingüístico? ¿El uso desproporcionado de anglicismos empobrece y debilita el buen conocimiento del español?   Solo si estás online puedes usar el chat y da mucha rabia cuando se acaban las pilas del mouse, cuando se te estropea el ordenador sin haber hecho back-up y cuando borras el mail sin querer.   En la cocina ya no hacemos madalenas –palabra de origen francés- las cupcakes, junto con sus toppings y sus frostings les han robado protagonismo.   ¿Y qué sucede con nuestros adolescentes? Los que se comunican a través de los siempre correctísimos wasaps –ahí lo dejamos, admitido por la RAE- y que siempre están on fire y van a full. O los no tan jóvenes, que se debaten entre el estilo vintage y el hipster. O los padres primerizos, que llevan a su prole a hacerse fotos de estudio new born y smash cake. Seguramente nos suena todo mucho más glamuroso si lo escuchamos en inglés.   Pero los anglicismos no son nada nuevo: los penaltis y los corners son más viejos que la tos, por poner un ejemplo. Unas cuantas décadas atrás, de la mano de Eva Nasarre, conocimos los calentadores ochenteros y el aerobic, que llegó a nuestra lengua para quedarse, aunque actualmente está siendo desbancado por el spinning y el running. No sabemos si hacer ejercicio con la bicicleta estática y salir a correr son menos efectivos.   Está claro que por el hecho de ser una lengua viva en un mundo rápido, el español adopta continuamente palabras nuevas, pero todo es bueno en su justa medida. Recurrir a los anglicismos con criterio es una cosa y hacerlo porque no nos queda más opción, porque ya se nos ha olvidado o desconocemos el equivalente en español, es otra muy diferente. Si queréis reíros un poco no os perdáis el vídeo que la RAE preparó para luchar contra los anglicismos o, por lo menos, para provocar cierto debate sobre el tema. Quizás el uso de estas palabras se nos ha ido un poco a todos de las manos. Ha llegado un momento en el que parece que si no usamos un anglicismo cada tres palabras no somos tan cool, vamos, que venimos directamente del tiempo de Maricastaña.   ¿Qué opináis vosotros sobre el tema? Esperamos vuestro feedback, que siempre nos provoca un buen feeling. Es decir, esperamos vuestros comentarios, reacciones y aportaciones que tan bien nos hacen sentir y que tanto nos llenan y gustan.

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